Alguna vez en estas columnas escribí que había que tener cuidado con Mauricio Ibarra, el exdiputado nacional y exintendente de Rawson.

No hablé aquella vez de tener cuidado por alguna razón negativa, todo lo contrario, sino de las virtudes del rawsino, un dirigente de esos que tienen la cada vez más escasa virtud de convencer, de contagiar, de reinventarse.

Y tras dos derrotas consecutivas en las urnas, el exjefe comunal ahora apuesta a desplazar al PRO del inmerecido lugar de privilegio que tiene en el escenario político sanjuanino.

Apuesta ambiciosa si las hay, por supuesto, pero apuesta al fin, lo que en sí resulta valorable. Esta semana lanza un espacio massista, que no tiene grandes referentes más que él mismo, hay que aclarar, pero que apunta a evitar el olvido y a cambiar algunas hipocresías, afirmándose en la extraña buena imagen que tiene Sergio Massa en San Juan.

Ibarra ha sido ambivalente en su coherencia política, suele cuestionar sin demasiados argumentos a la minería, pero también ha tenido la valentía de enfrentar feudos políticos, cosa que no es común en una provincia que vivió alimentada de ellos. Veremos cómo le va en esta nueva patriada. 

Ibarra dijo hace algunos meses en una entrevista radial que por un problema de salud no iba a ser candidato a nada el año que viene. Y obtuvo más de un reproche por aquella frase.

Hoy no se puede decir que será candidato, pero varios en su entorno ya dicen que lo está pensando, es más, que si la salud se lo permite, aparecerá en la boleta del Frente Renovador.
 

Él dice lo mismo que en aquella nota en Radio Sarmiento, que se está cuidando porque su problema fue importante y que por ahora no será candidato.

En el frente que se presenta el viernes que viene estará el MID; el Partido de la Cultura, la Educación y el Trabajo del camionero Hugo Moyano, representado en San Juan por la diputada nacional Florencia Peñaloza; el GEN de Diego Seguí y Marcelo Arancibia; Convicción Federal del propio Ibarra, algunos macristas enojados como Martín Turcumán y algún que otro basualdista que se molestó con Basualdo por su apoyo a Macri, como los concejales Carlos Firmapaz, de Chimbas y Manuel Ferreyra, de Rivadavia, más el diputado Jorge Frías, de Caucete. 

¿Cuál es el objetivo de Ibarra? Está dialogando con todos los dirigentes que terminaron segundos en las elecciones del año pasado, que en su mayoría quedaron desamparados del basualdismo, o del sector de Massa, y los convoca a unirse al espacio massista en San Juan.

La cuenta que saca es muy simple: si obtiene el apoyo de esos referentes, convertirá en poco tiempo al massismo de la provincia en la segunda fuerza de oposición.
 

Es cierto que el PRO sanjuanino está dejando crecer a todo aquel que quiera hacerlo. Eduardo Cáceres o no tiene tiempo, o no sabe, o no quiere militar como la coyuntura se lo pide y, aseguran, cada vez pierde más adeptos. Y ese es el espacio que pretende Ibarra. 

Por ahora Ibarra debe mantener la calma, respirar y mirar a los costados cada vez que se le cruza por la cabeza pelearse con alguien.

Cada tanto se acuerda de sus viejas riñas con el PJ anterior, posición que no le hace bien, lo vuelve vulnerable. El tiempo le está resolviendo todos esos problemas, pero si no se da cuenta, va a terminar enmarañado en esas peleas de barrio, cuando la aspiración podría ser mucho más ambiciosa.

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