Maestras con vocación de servicio en un Centro de Desarrollo Infantil.

Dentro de la histórica estación de trenes ‘José Martí”, se escucha el bullicio de niños y mujeres. El interior del edificio tiene habitaciones pintadas y decoradas con motivos infantiles. Los techos altos le dan a los niños la impresión de majestuosidad. Se escuchan risas de chicos pequeños que disfrutan de juguetes de plásticos. Están todo el tiempo bajo la atenta mirada de 16 maestras y ayudantes de éstas, distribuidas en dos turnos (mañana y tarde). Se trata del Centro de Desarrollo Infantil ubicado en La Chimbera, 25 de Mayo. Este lugar es uno de los dos que hay en este departamento. Tienen la misión de contener a unos 60 niños de 45 días a 3 años de edad. Por lo general son hijos de trabajadores rurales que se quedan hasta el medio día o bien hasta las 18 horas que es cuando sus madres y padres llegan de sus trabajos en el campo. Es que en este tiempo, como en toda sociedad, la pareja tiene que trabajar para acercar algo más de dinero a la economía familiar. Esto con el fin de tener una digna calidad de vida, algo que es dificultoso de lograr en estos tiempos. En este contexto, estos centros que dependen del municipio, tienden a solucionar un problema social que se presentó durante varias décadas y era que a veces, los niños se quedaban solos en sus viviendas precarias para que su madre y padre salieran a trabajar. En distintos estudios al respecto, las autoridades municipales encontraron niños con bajo peso y con necesidades básicas insatisfechas. Sin embargo, desde hace unos cinco años, comenzó a revertirse esta situación, de a poco. Una de las posibilidades surgió de refuncionalizar el edificio del ex Ferrocarril Belgrano. La idea era concentrar en ese lugar ediliciamente seguro a los niños de corta edad de esa localidad. Incluso para aquellos que no tuvieran sus padres en las labores rurales, sino que por diversas circunstancias no se queden solos en casa y estén protegidos por personal especializado. El edificio está bien abastecido de alimentos y las maestras conocen muy bien las necesidades de los chicos, según las edades. Sin embargo, lo que hace falta es un recinto más amplio y moderno para poder brindarle a los chicos mayores comodidades y a los docentes como auxiliares, mejores espacios para trabajar. Es de esperar que esta posibilidad se concrete lo más pronto posible. La niñez de 25 de Mayo lo necesita.

 

Por José Correa
DIARIO DE CUYO