Si existe una afrenta a la obra civilizadora de Domingo Faustino Sarmiento, esa ofensa es mayor en la Escuela de Fruticultura y Enología de San Juan, fundada por el prócer en 1862 y declarada Patrimonio Histórico y Cultural Provincial, en 2002. A pesar del establecimiento creado por el prócer para el desarrollo de la economía sanjuanina, y la legislación que la resguarda, el establecimiento sufre despojos y ninguneos oficiales con una asfixia por falta de recursos ante un futuro incierto.
Los padres, en publicaciones en los medios, vienen denunciando el abandono, no obstante la documentación que acredita los reclamos realizados mediante expedientes que nunca tuvieron respuestas del Departamento de Hidráulica y tampoco del Poder Ejecutivo. Es que tratándose de una escuela donde la práctica es fundamental, no tiene agua de riego, los elementos apropiados y también la falta de profesores.
La bodega para un millón de litros, modelo en su tiempo, fue clausurada por el Instituto Nacional de Vitivinicultura por no estar en condiciones, en tanto las maquinarias de las fábricas de dulces y aceite siguen paralizadas por falta de mantenimiento. No hay herramientas de campo y la desidia alcanza a las aulas y galpones, baños en mal estado, deficiente instalación eléctrica, techos rotos y ausencia de calefacción, entre otras anomalías. Y es fácil constatar que los parrales y quintas ubicados en las 24 hectáreas de la escuela, se han secado por falta de agua en el más absoluto abandono.
Pero hay algo mucho más grave todavía, que es el interés por el valor inmobiliario de los terrenos de la escuela, al punto que trascienden intentos de trasladarla a un departamento -se habla de Pocito- no obstante los alcances de la ley 6801 que protege la totalidad de los inmuebles que por afectación histórica le corresponden a la escuela y tienen como destino las actividades del establecimiento según su naturaleza. Esto incluye los espacios físicos ocupados por la Casa de Gobierno, la Dirección de Recursos Energéticos y del Centro Regional de Educación Tecnológica.
El predio, donado por un particular, también está condicionado a la función específica, o la propiedad volverá a manos de sus descendientes. El tema es preocupante y debe tener una clara respuesta de las autoridades provinciales.
