En su 460 aniversario, el transporte y el espacio público siguen condicionando a San Pablo, la mayor ciudad de Brasil y corazón financiero del país, que, tras las protestas del Movimiento Passe Livre del pasado junio, busca soluciones

urbanísticas para sus 19 millones de habitantes.

Para esta población -compuesta en su mayoría por descendientes de inmigrantes italianos, japoneses y brasileños de otros estados- el transporte es el gran problema y hace apenas tres años, el 51% afirmaba que si pudiera, cambiaría de ciudad.

Aún así, esta megalópolis provoca reacciones bipolares, inspira amor y odio, oportunidades y discriminaciones, porque en la noche hay oferta para todos los gustos, nadie se aburre porque la ciudad no duerme, puntualizan los noctámbulos. Pero los análisis no se quedan a pie de calle, sociólogos, arquitectos o urbanistas también han hecho de Sao Paulo su material

de estudio y apuntan al tráfico y a la organización urbana como grandes conflictos.

La sociedad es muy desigual, los pobres sólo pueden vivir en la periferia porque es mucho más barato, lo único que pueden permitirse, explican sociólogos, en tanto los consultores de transportes públicos se quejan de la organización urbana, pidiendo que se reforme la arquitectura y se incentive el empleo y los servicios en las zonas periféricas. San Pablo sufre embotellamientos desde los años 60 pero hoy es mucho peor, hay gente que tarda tres horas en llegar al trabajo, con un gasto económico mayor, pérdida de tiempo y un aumento del estrés, no solo para los conductores.

El hecho de que una persona ocupe más de 30 metros de espacio público con su vehículo, afecta también a los que no lo usan en esta sociedad dominada por el coche. Por ello, insiste en que la única solución vendrá de una mejora del transporte público, foco de las protestas del pasado junio del Movimiento Passe Livre, contra el aumento de 20 centavos de reales en metro y autobús, que el Gobierno local derogó.

En 2014, esta ciudad brasileña afrontará el reto del Mundial de fútbol y en particular la inauguración, el próximo 12 de junio. Bajo este contexto, San Pablo intenta recuperar su centro histórico, donde viven gran parte de los sin techo, drogadictos y prostitutas y que está considerada una de las zonas más peligrosas de la ciudad.

(*) Agencia EFE, San Pablo.