La Unión Europa (UE) sabe hoy que para dar un gran paso adelante tiene que contar con la confianza de la República Federal de Alemania. Precisamente, en este segundo semestre de 2020 preside el Consejo de Europa, con la actual canciller Angela Merkel a la cabeza. Situada en el corazón del continente, con 16 Estados federados y más de 83 millones de habitantes, Alemania canta un himno nacional que consta sólo de la tercera estrofa de la "Canción de los alemanes", de Augusto Heinrich Hoffmann von Fallersleben, con su melodía compuesta por Joseph Haydn, considerado como el "padre de la sinfonía".

Desde la antigüedad se ha descripto al alemán como hombre de gran cuerpo, blanco, vivos ojos azules y cabellos de un rubio rojizo. Y en general psicólogos y sociólogos profundizaron en la investigación hasta afirmar que "se parecen a las razas del Norte europeo, enérgicas, aventureras, emprendedoras, conquistadoras e individualistas, más amigas de la tradición y del suelo, más pasivas, más fáciles de gobernar, más dóciles a la autoridad, y a la jerarquía". Al hablarnos de sus conciudadanos, uno de los profesores del Instituto Goethe subrayó que cuando el escritor alemán Christian Johann Heine (1797-1856), discípulo de Hegel y amigo de Marx, uno de los iniciadores del movimiento de la "joven Alemania" (grupo libre de escritores que existió entre 1830 y 1850), proclamó a Lutero como "el más alemán de los alemanes", fue porque veía en él "la mezcla de un soñador místico y un hombre de acción", quizá una de las mejores definiciones que he podido recopilar de las muchas escuchadas durante mi estancia de varios meses en Berlín en la primera década del 2000. Mientras tanto, también hay que decir que el clima ha ejercido su acción sobre el temperamento físico y moral de los alemanes, "tranquilos (…) alternan fácilmente sus horas de alegría y melancolía, con un frecuente pesimismo, aunque destaca el entusiasmo". Un rasgo significativo es que, tras recuperar su espíritu cosmopolita con la reunificación, en Alemania pudo descubrirse la escasa cuota de racismo existente. Son también seres que aman la buena cocina. En lo cultural, son buenos lectores y casi todos los habitantes saben de música.
La histórica caída del Muro de Berlín, en 1989, fue celebrado por conservadores y progresistas, pero el proyecto original del entonces canciller federal Helmut Khol por equilibrar el Este-Oeste aún no ha terminado.
Devorar a pie en los últimos años las atractivas calles principales de Berlín, precisamente nueva capital del país tras 1989, era encontrarse cada tanto con obras en construcción. La totalidad de los antiguos edificios oficiales que, tras su habilitación, eran inmediatamente ocupados por los organismos que se trasladaron desde Bonn, anterior capital. Antes citábamos el Instituto Goethe, asociación de utilidad pública sin fines de lucro, que abre sus puertas en decenas de países del mundo, y que en San Juan produce un trascendente impacto en la comunidad. Más allá del actual personal y directivos, el nombre de Úrsula Bremer de Ossa, al frente del instituto local durante varias décadas, ocupa un lugar privilegiado y lleno de afecto en nuestra historia cultural.
Finalmente, hoy 3 de octubre es el Día Nacional de Alemania y así se conmemora desde 1990 tras consumarse la nueva unificación, aunque este año la celebración será con "menos cerveza y menos fiestas", ya que el gran país no se ha librado de la actual pandemia Covid-19.
