Paula Gramajo tiene apenas nueve añitos, su sonrisa y su mirada muestran toda la ingenuidad propia de su edad, asiste a 4° grado del colegio Nuestra Señora del Rosario de Andacollo y en el pasado mes de Junio juró su lealtad a la bandera junto con sus compañeros y compañeras.
Lo que hace a Paula muy especial es que padece de una malformación congénita de los cuatro miembros sin embargo, a través de ella descubrimos cómo se hacen realidad las palabras: caridad, misericordia, compasión.
Cada una de estas palabras posee una carga teórica muy grande, pero a quien conoce la historia de Paula puede apreciar cómo aquellas se convierten en una realidad concreta, en acciones y no en simple y vana retórica.
Más allá de las barreras económicas y sociales pero con todo el cariño y el amor de padres Ivana y Pablo recibieron a Paula y siguieron adelante, desafiando a la vida.
No resultó fácil, la parsimonia, la burocracia de algunas instituciones les cerraron las puertas cuando más las necesitaban, al mismo tiempo se abrieron otras.
Llegó a sus vidas desde Italia la ayuda benefactora de Mario Ravandoni y de su familia quienes colaboraron con Paula desde que conocieron su caso. Este año la generosidad de la familia Ravandoni es digna de agradecimiento y el real motivo de esta nota. Donaron a Paula las prótesis necesarias para caminar y desenvolverse de la forma más normal posible, como una niña más, dispuesta a estudiar, a jugar, a soñar.
No conocen a Paula personalmente, sólo vieron su foto y eso bastó. Quien sabe de la infinidad de trámites necesarios de realizar, de la mediana calidad de las prótesis ofrecidas por algunas obras sociales cuando el paciente carece de recursos económicos, de las trabas existentes para acceder a consultas médicas en Buenos Aires, quien ha vivido esas dificultades probablemente alcance a dimensionar la grandeza del gesto de la familia Ravandoni.
Mario Ravandoni forma parte del grupo de miembros adoptantes a distancia de la Asociación La Cometa que funciona desde Italia para San Juan, gracias a las gestiones de las Hermanas Hospitalarias de la Misericordia.
Ellas actuaron como "ángeles de la misericordia", creando lazos de unión entre personas de ambos países, para que el grupo de familias italianas con corazón generoso y sincero amor al prójimo envíen sus donaciones, permitiendo finalmente que en un significativo grupo de niños sanjuaninos, como Paula, se reavive la esperanza por un mundo mejor y más fraterno.
