Ahí están las promesas renovadas para poner fin a la pobreza en todas sus formas. Una hoja de ruta realmente vivificante en favor del planeta, que es nuestro hábitat común. También una hoja de ruta en favor de la prosperidad compartida, lo que nos exige mayor desprendimiento y mayores alianzas entre nosotros. Sea como fuere, o trabajamos juntos por un mundo más humano y habitable, puesto que el desarrollo y la paz son elementos interdependientes que, aparte de reforzarse mutuamente, también se complementan, activándose una humanidad más cooperativa y colaboradora, o todo será baldío y destructivo.
Llevamos años hablando de sostenibilidad; sin embargo, esa visión conjunta de la humanidad, no pasa de los buenos propósitos. Cada día hay más desigualdad social, mayor degradación ambiental, más corrupción, más escasez de agua y de recursos naturales, lo que genera frustración y conflictos, dificultando ese ambiente propicio para el consenso ciudadano. A pesar de que cada 21 de septiembre, el globo entero celebre el Día Internacional de la Paz, el mundo anda más convulso que nunca. Por eso, me parece una acertada idea que una sobreviviente de la trata de personas a manos del grupo terrorista ISIS sea la nueva embajadora de Buena Voluntad de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).
Nadia Murad Basee Taha, quien también ha sido nominada al Premio Nobel de la Paz, es una joven iraquí yazidi de 23 años. En 2014 fue testigo de cómo el ISIS asesinó a sangre fría a hombres y niños de su comunidad. También fue víctima de graves abusos en manos de esos extremistas y fue vendida y comprada varias veces. Esta es la primera vez que una sobreviviente de esas atrocidades inhumanas recibe la distinción del organismo de la ONU. Expándase su testimonio. Desde la escucha es como podemos recapacitar.
Sin humanidad todo va a la deriva. Nos hace falta vencer la indiferencia y convencernos, cada cual consigo mismo, de que todos somos precisos y necesarios para ese orbe armónico. Algunas personas prefieren mantenerse frías ante realidades de dolor que soportan algunos seres humanos. No tienen compasión alguna. Viven en su pedestal de bienestar. Hacen como que no escuchan. Tampoco quieren ver. Se despreocupan de todo. Nada les afecta, a lo sumo, llegan a decir: ¿qué vamos a hacer? Así es la vida. Pues no, rotundamente no. La complicidad de unos y otros es una manera de traicionarse asimismo y de traicionarnos todos.
Es hora de formular llamamientos urgentes a los responsables de los Estados para que se armonicen los gobiernos y se rearmen menos. Precisamente, hoy 26 de septiembre celebramos el Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares. Nos consta que más de la mitad de la población mundial vive en países que poseen armamento nuclear o forman parte de alianzas nucleares, lo que contribuye a incrementar las tensiones en el planeta. A pesar de la creciente preocupación mundial por las catastróficas consecuencias del uso de tan solo un arma nuclear, existen unas 17.000 armas nucleares en el mundo. El último ensayo de Corea del Norte, aparte de ser profundamente preocupante, es una violación desvergonzada a las resoluciones del Consejo de Naciones Unidas.
