El debate de los cinco candidatos presidenciales, que por primera vez se realizó en Argentina, fortalece a nuestra democracia con una práctica que es habitual en las naciones con firme cultura cívica. La confrontación de ideas y propuestas políticas esclarecidas que reclama la ciudadanía, es fundamental para decidir en las urnas. En este encuentro histórico se lamentó las ausencia del candidato mejor posicionado en las encuestas y continuador de un modelo de gobierno con más de una década en el poder.

No obstante, el interés despertado por la convocatoria de Argentina Debate, el domingo pasado en la Facultad de Derecho de la UBA y televisado por dos canales que sumaron 14 puntos de rating, con más de dos millones de televidentes, señala la trascendencia del inédito encuentro. Y pudo ser mayor, si la Televisión Pública y otros canales se hubiesen sumado a la expectativa.

Los atriles ocupados por Sergio Massa (UNA), Margarita Stolbizer (Progresistas), Adolfo Rodríguez Saá (Compromiso Federal), Nicolás del Caño (Frente de Izquierda) y, Mauricio Macri (Cambiemos), representaron un hito de nuestra democracia. Nunca candidatos que se sometieron al veredicto de las urnas, se reunieron para explicar posiciones, con respeto por el contrincante y con reglas de juego, como el tiempo para exponer ideas y responder inquietudes.

Durante las dos horas de debate hubo más coincidencias que polémicas de los candidatos, como las duras criticas a los últimos doce años de gobierno por los altos índices de inflación, el incremento de la pobreza -calcularon que afecta a unos 12 millones de argentinos-, los altos niveles de corrupción, el aumento de la inseguridad, lamentaron el avance del narcotráfico y la inexistencia de políticas para combatirlo.

Los discursos no tuvieron sorpresas, pero si olvidos puntuales al hablar del derrame en Veladero. Nada se dijo del Riachuelo, de la contaminación del Río de la Plata, de las pasteras del Litoral y el saneamiento bonaerense. No obstante, todos coincidieron en combatir la inflación, eliminar impuestos distorsivos como Ganancias y retenciones, generar empleo y mejorar la calidad de la educación y del servicio de justicia.

El debate ha sido experiencia que fortalece nuestra cultura cívica y la representatividad republicana.