Un poeta de calidad excepcional y lamentablemente olvidado es Armando Tagini, autor de las letras de varias piezas de llamativo romanticismo, integrantes casi todas del repertorio de Carlos Gardel así como de las más renombradas orquestas de nuestro Parnaso tanguero.
Nació este autor en Buenos Aires a comienzos del siglo pasado, estrenando sus primeras letras en la década del ’20 con piezas tan conocidas por los amantes del género como "La gayola” y "’Gloria”, seguidas casi de inmediato por "Siga el Corso” y "Bajo Belgrano”, esta última de neto corte "burrero” al recordar ese barrio porteño donde acostumbraban reunirse los amantes de las carreras para alternar con los jockeys más famosos.
Uno de sus primeros éxitos fue el tango "Marionetas”, grabado casi de inmediato por los intérpretes más cotizados del momento: Azucena Maizani, Ignacio Corsini y Carlos Gardel. El Zorzal fue un decidido admirador de Tagini, gracias a lo cual aún hoy podemos admirar la calidad del autor a través de tan excepcional intérprete en piezas como "Misa de once” , "Perfume de mujer”, "Marionetas” o "Mano cruel”.
Rosita Quiroga logró un singular éxito al interpretar "’Pero yo se”, un tango que lamentablemente desapareció del repertorio de las grandes orquestas, con una letra de particular intimidad que expresa de modo notable la emoción de un milonguero que sufre la nostalgia de un amor lejano ya perdido.
En Tagini coincidían el poeta de alta calidad y delicadeza con el "’tanguero” surgido del ambiente barrial porteño. Es llamativo el contraste que observamos al contraponer la dura letra de "La gayola” ("…pero me jugaste sucio y sediento de venganza mi cuchillo en una noche lo anidé en un corazón…”) con el romanticismo de "Misa de once” ("…del brazo de la Abuela llegabas a la Misa, airosa y deslumbrante de gracia juvenil…” ) o el que resalta aún más en "Marionetas” ("tus ojos se extasiaban y aquellas marionetas saltaban y bailaban dejando en tu alma inquieta una cálida emoción…”). El profundo sentimiento romántico de estas letras, aún cuando su lenguaje pudiera considerarse sólo popular, no está muy alejado de los máximos exponentes de nuestra poesía nacional
Armando Tagini en su juventud también fue cantor, destacándose como tal en la década del ’20, actividad que luego abandonó ante el éxito logrado como letrista.
(*) Ingeniero de Minas.
