Finaliza el 2015, con una serie de acontecimientos que en el ámbito nacional estuvieron estrechamente vinculados a un proceso electoral histórico y la asunción de un gobierno que, de acuerdo a lo previsto, ha iniciado un proceso de cambio en distintos ámbitos de la vida de nuestro país. Desde el 10 de diciembre último, la Argentina está experimentando un proceso de renovación que llevará a un reacomodamiento de todas sus estructuras económicas y sociales, y una efectiva inserción en el mundo considerada la llave para atraer las inversiones que están haciendo falta para consolidar el crecimiento y desarrollo tan anhelado.
Pero la tarea no es sencilla, al haberse encontrado la nueva administración con los resabios propios de más de una década de un gobierno que ha seguido otras líneas o metodologías muy distintas a las que se pretende imponer en estos momentos. De todas formas, la tarea que queda de ahora en adelante consistirá en cubrir todos los frentes posibles con acciones efectivas y concretas. La Economía, sin duda, es una de las áreas más delicadas, pero también se deben atender otras necesidades imperiosas como es la asistencia social; los servicios esenciales, como el energético; la demanda laboral y la situación de las economías regionales. A esto se suman algunas emergencias como la de las inundaciones en el Litoral y problemas coyunturales a los que habrá que encontrarles una urgente solución para que el país pueda seguir funcionando correctamente.
Dentro de poco tiempo también habrá que ocuparse de la Educación, la Salud y el Transporte y de la relación con las provincias, que ante los efectos del inevitable ajuste económico, en algunos casos, comenzarán a demandar ayuda de la Nación. Y de la política exterior de la Nación que será determinante a la hora de salir a buscar las inversiones que el país está requiriendo para mover su economía.
En todo este proceso es primordial promover la unidad de los argentinos como la fórmula de afrontar los desafíos que indudablemente se presentarán el próximo año. Las diferencias que surgieron después de un proceso electoral muy duro, deben dar paso a una reconciliación basada en que el trabajo y la honestidad son el único camino para el engrandecimiento de la patria.
La propuesta de erradicar la corrupción y promover la educación, el trabajo y la vivienda,es lo que nos debe llevar a encarar esta nueva etapa, con al esperanza de que tanto a nivel nacional como provincial alcancemos el bienestar que la sociedad viene reclamando desde hace algunos años.
