La imponente construcción del Teatro del Bicentenario, que se ¤
levanta en San Juan, estará terminada en septiembre de 2015 de ¤
mantenerse el ritmo de obra que ya alcanza un 50%, según una re
ciente nota publicada en estas páginas. Es de destacar que esta lla
mativa mole de cemento será un ícono en la moderna arquitectura ¤
de nuestra ciudad y con características únicas respecto al resto de ¤
las salas del país.

Este magnífico edificio, presupuestado en 280 millones de pe
sos, brillará como un polo cultural por sus condiciones especia
les, como el Auditorio Juan Victoria, que se destaca en el plano internacional y por ello las futuras generaciones de sanjuani
nos tienen la responsabilidad histórica de que brille por su
convocatoria ofreciendo espectáculos de jerarquía acordes con el ¤
escenario que poseeremos. Es decir, se debe considerar que el nue
vo teatro no será un nuevo edificio público sino un centro de de
sarrollo artístico y por ello debe estar en manos de profesionales y
especialistas. No se puede improvisar pensando que se trata de ¤
otra repartición estatal.

Por eso surge el interrogante sobre la capacidad operativa dispo
nible en nuestro medio para poner en marcha este coloso de la cultura y asegurar el mantenimiento funcional en áreas específicas como los talleres de escenografía, lavandería, tintorería, utilería, es
cultura, sastrería y sombrerería, además de técnicos y personal ad
ministrativo. Igual de complejo es disponer de orquesta estable,
un cuerpo de baile y de coreutas, como lo tienen en sus plantas per
manentes los teatros Argentino de La Plata o el San Martín, en Cór
doba, con capacidades parecidas a las de nuestro Bicentenario.

Estos recursos no se improvisan y menos cuando se trata de unas
300 personas calificadas, según las estimaciones del asesor teatral de la empresa constructora. O se a, no se trata de hacer nombra
mientos políticos sino exigentes concursos de idoneidad. Tampo
co sería conveniente que la administración sea una dependencia ¤
más sino un organismo autárquico con posibilidad de autogestión.

San Juan tiene un enorme potencial en recursos humanos artísti
cos para atender las necesidades del nuevo teatro, desde las acade
mias de baile privadas, punto de partida de una vocación infantil, ¤
hasta las dependencias universitarias que nutren las manifesta
ciones culturales. Lo importante es no perder tiempo.