Todas las opiniones de economistas y políticos no comprometidos, coinciden en la necesidad de cerrar cuanto antes los acuerdos con los litigantes tenedores de bonos argentinos, o ‘fondos buitres’, a fin de salir de un default que frena el acceso del país a los mercados internacionales y particularmente obtener financiamiento para el desarrollo.
La derogación de las leyes conocidas como Cerrojo y de Pago Soberano, es una responsabilidad del Congreso como último paso para salir del endeudamiento externo que suma día a día enormes intereses punitorios, por lo que es obvio que este acuerdo nos conviene para reinsertarnos en el plano internacional y más aprovechando la predisposición de todas las partes involucradas.
Es de esperar que en la sesión parlamentaria del miércoles próximo se anteponga al país a las posiciones sectoriales y que tampoco la oposición condicione su apoyo de manera extorsiva, con una especie de canje con réditos provinciales en la coparticipación, para citar un tema de debate.
Afortunadamente en el peronismo hay opiniones superadoras, como la del gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey, que ha pedido a sus pares dejar de lado las presiones y pensar que los argentinos están pidiendo otra cosa, porque el país necesita el trabajo conjunto en políticas de Estado y esto no es sólo una necesidad del sector público sino también del privado.
Los representantes de la oposición, en particular los kirchneristas, deberían entender que están frente a una oportunidad de dar al gobierno una herramienta fundamental para financiar el déficit fiscal con créditos a tasas razonables, como las que benefician a los países vecinos.
