Decíamos en una nota anterior que la designación de la Comisión de Bellas Artes, ocurrida el 24 de noviembre de 1934 mediante el decreto del Poder Ejecutivo -del cual se han cumplido 80 años- marcó un antes y un después en las actividades artísticas de la provincia. Nos hemos referido en aquella ocasión al Primer Salón de Primavera y ahora al Primer Salón Oficial de Bellas Artes, pero antes debemos tener en cuenta que ese entusiasta grupo de artistas y de amantes del arte, la literatura y la música que integraba la Comisión, inició formalmente sus actividades el 14 de julio de 1935, al realizarse la primera sesión ordinaria, con la presidencia de Eduardo Garro, y dar por aprobado su amplio plan de acción cultural que fue cumplido totalmente.

Desde ese día y en 4 meses, el 21 de noviembre de 1935, logró que los sanjuaninos pudieran disfrutar, por primera vez en la historia, de un Salón Nacional de Artes Plásticas -el número XXV- con las obras premiadas -pintura y escultura- y la presencia de sus creadores, varios de ellos grandes maestros del arte argentino.

Transcurrió un año desde ese acto cultural inédito, el 26 de noviembre de 1936, concretaron otro hecho histórico: la inauguración de la sede del Museo Provincial de Bellas Artes y como no podía ser de otra manera, la exhibición de las obras premiadas en el siguiente Salón -el numero XXVI-. Es decir, que nuestro Museo de Bellas Artes vio la luz y fue bautizado con las obras premiadas de lo más representativo de la plástica nacional "colgadas” en sus distintas salas. Entonces, desde esa perspectiva podemos visualizar y valorar, el humilde comienzo -de alto nivel artístico- de aquel "Primer Salón de Primavera” del 1931, organizado por el Ateneo Popular Libre. Igualmente por lo que significó para la formación de nuestros pintores y escultores, al tener "en casa” esos trabajos que pasaron a formar parte del valioso patrimonio del Museo Nacional de Bellas Artes, y contar con el tiempo suficiente para el análisis profundo de las distintas escuelas representadas.

Cumplidos esos dos prioritarios objetivos y mientras continuaban brindando apoyo económico a distintas instituciones, dispusieron llamar a los artistas locales para el "Primer Salón Oficial de Bellas Artes” a inaugurarse 12 de octubre de 1937. Numerosos artistas respondieron a la convocatoria y se aceptaron las obras presentadas por Virginia Orantes de Aguilar, Galizio Colecchia, Orlando Davoli, Diego de Huertos, Eduardo Lenzano, Manuel Marin Ibáñez, Pedro Parada, Nello Raffo, Ángel Rodrigo Mateos, Julián Tornambe y Miguel A. Tornambe, adjudicó el primer premio denominado "Comisión Provincial de Bellas Artes” a Manuel Marin Ibáñez por su obra titulada "Eucaliptus”. A su vez, el premio "Gobernador de la Provincia” fue para Miguel A. Tornambé por "Motivo Típico”; por su parte Ángel Rodrigo Mateos fue merecedor del premio "Intendente Municipal de la Capital” por su trabajo titulado "Espectador y Modelo”; finalmente "Tapiales Encalados” de José María Pineda obtuvo el premio "Club Social”. La exposición estuvo abierta hasta el 28 de octubre.

Concluido ese importante acto, los miembros de la Comisión continuaron con la tarea de abrir una muestra retrospectiva de Franklin Rawson de acuerdo a una iniciativa de Alfredo Martín Palma e imponer su nombre a una sala del Museo. Este homenaje se realizo el 18 de diciembre de 1938 y, simultáneamente se inauguró el Segundo Salón Oficial de Artes Plásticas.

En ocasión de una celebración en la sede actual del Museo de Bellas Artes su directora, Virginia Agote, al referirse a los fundadores dijo que eran unos "soñadores”. Es verdad, porque soñaron con legar a San Juan un reservorio artístico digno de su cultura, y con trascendencia nacional. Y lo lograron. Es el mismo sueño que tuvo Sarmiento en 1850 cuando instruyo a su hermana pintora Procesa Sarmiento para que trabajara en la creación de un museo de arte en la provincia. También es el sueño que tuvieron Garro, Pineda, Núñez Millán, de Huertos, Marín Ibáñez, Bermúdez Franco, los hermanos Raffo y tantos otros que integraron las distintas comisiones. Esos soñadores conjuntamente con los que les sucedieron en las comisiones de amigos del Museo de Bellas Artes y de la Asociación Protectora, hasta el momento, esperan un espacio en esa bella realidad que es la obra monumental que avizoraron.

(*) Periodista.