Mi padre relataba que mi abuelo, Miguel Barriga Cortínez, estudiante de ingeniería en Chile y por ello constante viajero de San Juan a Santiago, a fines del siglo XIX, siempre comentaba que su padre, don Antero Barriga, primer cónsul chileno en Mendoza, casado con Javiera Cortínez -sanjuanina mi bisabuela-, hablaba de un proyecto que, desde el nudo ferroviario de Patquía, uniría el puerto de Buenos Aires, el de Rosario y el de San Pablo, con el puerto de Coquimbo por una ferrovía.

El trazado de esa ferrovía lo habrían estudiado los ingleses para unir el Atlántico con el Pacifico, por Agua Negra. El proyecto ya lo contempló Sarmiento, desde su gobernación de San Juan. Había gestado y previsto que Jáchal sería de ésta forma la capital económica del Centro-Noroeste Argentino. Pero los "pícaros porteños de Valparaíso y nuestros hermanos mendocinos, nos robaron la ilusión", sostenía mi abuelo. Hasta acá la anécdota histórica familiar, de la cual uno se puede enorgullecer humildemente.

Lo políticamente trascendente es el empeño que nuestro gobernador le ha puesto al proyecto, porque al final del "túnel", se ve la luz de la felicidad de una economía que se transformará de "terminal" a economía "de flujos". Posibilitará que la coordinación entre la naturaleza, el trabajo y el capital, tarea de los privados motivada por el estado, se trasunte en una verdadera generación de riqueza.

Los sanjuaninos, debemos sintonizar la realidad, debemos pensar que éste accionar del estado, requerirá del ciudadano común -del hombre de infantería, diría Don Quijote-, vaya preparándose para cambiar de actitudes y no esperar todo del estado. También, en cambiar de aptitudes para comprender que, en estas circunstancias de crecimiento económico y de generación de riqueza, no es el individualismo lo que debe primar y hacer lo que hicieron en el Siglo XIX, según cuentan los viejos, los mendocinos y los porteños de Valparaíso.

Una advertencia mas, no vayamos a dejarlo solo al gobernador, no le hagamos lo mismo que los sanjuaninos le hicimos a Sarmiento. Como ciudadanos apoyemos en todo lo necesario, hagamos de cuenta que es ésta una cruzada que definirá si nuestro futuro es el de una economía de flujos o seguirá languideciendo como una economía Terminal, siempre dependiente de la Capital de Cuyo. Además recordemos todos los días algo que nunca recordamos, ni homenajeamos, el 1 de marzo de 1820, cuando nos independizamos, al menos, políticamente, de la Intendencia de Cuyo.

El túnel, la minería, la conciencia cívica y el cambio de actitudes y aptitudes de los sanjuaninos (que deberemos dejar se ser habitantes del territorio provincial para transformarnos realmente en ciudadanos sanjuaninos en todo lo que significa ser ciudadano), será lo que nos posibilitara un San Juan mejor para nuestros nietos.