Después de "larga ausencia" vuelvo a Tudcum a reencontrarme con los recuerdos de amigos que dejaron este mundo, pero que legaron su impronta, sus tradiciones y sus herencias de amistad y hospitalidad, fuertemente custodiadas por sus descendientes.

Aclaro que no regreso a ese grato y bello distrito iglesiano físicamente porque espiritualmente, nunca hubo despedida. Paradójicamente hace años llegue a Tudcum en busca de salud y forzosamente tuve que alejarme por iguales causas: es esta vez la altura me desestabilizó. En ese entonces no estaba la Barrick, la multinacional que explota el oro de los cóndores y, por supuesto ahora hay contrastes, fuertes contrastes: camionetas de "alta gama" surcando las calles y gente caminando; gente que espera, gente que vive en las lomas de la Costanera, pasando la calle Triste, quizás porque es tierra de nadie y de todos; gente que habita allí aun a riesgo de consumir agua de dudosa potabilización; gente, que en general esta desconectada porque, por ejemplo, no pueden recibir señal de los canales de tv locales.

Al respecto es oportuno recordar que hace tiempo se instaló una repetidora en el cerro Coronel, en los altos del Colorado, conectada con la estación del Mogote Los Corralitos en el Pie de Palo. Dicen los vecinos que si se reinstalara el servicio volverían a contar con televisión sanjuanina, y gratis; saber de sus gobernantes, qué hacen, qué proyectos, qué piensan del futuro de San Juan e informarse de las múltiples actividades de sus comprovincianos.

Por otra parte, el turismo generador de mano de obra, ha disminuido considerablemente su presencia. Hoy se observan casas en venta, que construyeron familias capitalinas para disfrutar de las bondades del clima durante todo el verano.
Sería oportuno que la formidable estructura del ministerio de Turismo y Cultura y la no menos municipal, aunen esfuerzos de manera de revertir la situación. En tren de aportar sugerencias, podría estudiarse la posibilidad de mejorar el circuito natural ubicado al Oeste del pueblo, siguiendo la Costanera, donde, desde una breve lomada puede apreciarse hacia el Este, en su plenitud, todo el valle de Tudcum hasta más allá de la "Alfalfa", donde vivió doña Felipa, e inclusive el dique Cuesta del Viento.

En otro orden de cosas, siempre relacionado al turismo, los días domingo en el centro de la plaza, frente a la iglesia de San Roque los vecinos realizan ferias en las que exponen desde artesanías hasta exquisiteces gastronómicas. Esos momentos de reunión familiar podrían animarse con el aporte de números artísticos, que incluyan cantantes, titiriteros, músicos de la UNSJ, danzas, concursos de manera de incentivar vocaciones; esta modalidad hacerla extensiva a Angualasto, Bella Vista, Zonda o Campanario.

Entonces este accionar que no insumiría mayor incremento presupuestario evitaría tener que lamentar el éxodo y la desolación; impedir que ocurra lo de Guanacache, en Sarmiento.
Felizmente aún quedan muchos jóvenes en Tudcum, cuidémoslos, brindémosles oportunidades porque no hay muchos viejos.

Tengamos en cuenta que Tudcum es el umbral del oro…

 

Carlos H. Quinteros – Periodista