Eso se debe en gran medida al candidato republicano Donald Trump, quien tras su reciente desplome en las encuestas está alegando que las elecciones del 8 de noviembre serán fraudulentas, poniendo en tela de juicio la legitimidad misma de la democracia de Estados Unidos. ‘Por supuesto que hay fraude electoral a gran escala, antes y durante el día de elecciones”, escribió Trump en Twitter y dice, sin mostrar evidencias, que hay grandes cantidades de muertos e indocumentados que votarán.

Un estudio de la Universidad de Loyola encontró apenas 31 casos de fraude por sustitución de identidad entre mil millones de votos entre el 2000 y el 2004. La jefa de la misión de observación de la OEA a las elecciones, la ex presidenta de Costa Rica Laura Chinchilla, me dijo que su misión de observación fue solicitada por Estados Unidos a través de su embajador.

La OEA ha supervisado elecciones en América latina y el Caribe en los últimos 50 años, más recientemente en Haití, Guatemala, Colombia y Perú. Por lo general, los gobiernos solicitan estas misiones para generar confianza y prevenir la violencia poselectoral. Chinchilla dice que la OEA ve muy positivamente la misión de observación en Estados Unidos, entre otras cosas porque le quitará a los regímenes autoritarios latinoamericanos su pretexto más común para no aceptar misiones de observación electoral. ‘Muchos de ellos dicen: Si Estados Unidos no permite observadores, ¿por qué los vamos a aceptar nosotros?”, explicó.

Chinchilla señaló que hasta ahora ‘no podemos decir que haya ningún indicio que haga presumir de un fraude a escala nacional”. Añadió que, como en cualquier proceso electoral, hay objeciones individuales sobre los registros electorales, pero estas surgen tanto de demócratas como de republicanos. Además, ‘porque el país tiene un sistema electoral hiperdiversificado, en el que cada Estado cuenta sus votos, y no hay bases de datos unificadas que puedan facilitar un complot a nivel nacional”.

Mi opinión: Trump está diciendo que las elecciones de EEUU serán fraudulentas para justificar una probable derrota electoral, y para desviar la atención pública del video en que se ufana de manosear a las mujeres, y de los testimonios de las mujeres que han salido a denunciarlo por abuso sexual. Y su estrategia de desviar la atención de los medios está funcionando: ahora todos estamos hablando sobre sus denuncias de fraude electoral, en lugar de sobre su historial de denigrar a las mujeres.

Pero la misión de observación de la OEA a las elecciones de EEUU debería ser bienvenida, porque como en los casos de otros países en que la OEA ha supervisado elecciones hay un verdadero peligro de que se desate un conflicto poselectoral. Las disparatas denuncias de Trump de que existe una conspiración en su contra tienen muchos seguidores. Una encuesta de Politico.com/MorningConsult muestra que el 41% de los probables votantes afirman que las elecciones de noviembre podrían serle ‘robadas” a Trump.

Con su amenaza de violar el principio básico de la democracia de respetar los resultados electorales, Trump está violando la democracia misma. La misión de la OEA para observar las elecciones de Estados Unidos, y el hecho de que muchos de nosotros la estemos aplaudiendo, es apenas el recordatorio más reciente de lo bajo que este demagogo populista está haciendo caer a este país.