Un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), revela que aun cuando las enfermedades del corazón continúan siendo la primera causa de muerte, la depresión ha tenido un avance enorme. Es que se ha convertido en la enfermedad con mayor impacto social y de mayor controversia, ya que menos de la mitad de los episodios de depresión llegan a ser diagnosticados y tratados adecuadamente.

Tanto es la expansión que está teniendo la depresión en el mundo -es la cuarta causa de muerte-, que de acuerdo con las estimaciones de los especialistas de la OMS, el aumento en escala global, la ubicará en segundo lugar en los próximos diez años.

En los países desarrollados la depresión se manifiesta entre el 5 y 8% de la población, mientras que en Argentina si bien no existen estadísticas ciertas, las estimaciones de los especialistas la ubica por encima de esos porcentajes. Además de conflictos y miedos personales, el contexto económico negativo impactan fuertemente en la depresión.

Según el psicoanalista argentino Luis Horstein, de la Fundación para la Investigación de la Depresión (Fundep), en nuestro país es común la "depresión enmascarada", o sea el desorden mental caracterizado por la tristeza bajo síntomas somáticos. Por eso es frecuente que gastroenterólogos, cardiólogos y médicos clínicos receten antidepresivos.

Las alteraciones depresivas se magnifican en crisis económicas. Frente al temor de que los bienes y el dinero disminuyan velozmente, se debe apostar por los valores esenciales: la integridad personal, la familia, los amigos y los afectos.