Luego de casi un año de negociaciones con China para vender a ese país nuestra producción transgénica, el gobierno de Pekín aceptó dar vía libre a las exportaciones de soja y maíz argentinos genéticamente modificados, lo que permitirá un aumento significativo del comercio bilateral de granos.
La posición china se destrabó en el transcurso del Primer Foro de Ministros de Agricultura de China y América latina, realizado en el país asiático, oportunidad en que el titular de la cartera nacional, Norberto Yauhar, junto a empresarios argentinos, consideraron el tema con el ministro chino, Han Chang Fu. Esta reunión también concluyó con la venta de las primeras 60.000 toneladas de maíz a través de una empresa privada y se dejó la puerta abierta para todo el sector agroalimentario argentino, con la contrapartida del interés chino por financiar proyectos para infraestructura rural en la Argentina.
Lo importante, teniendo el cuenta los alcances del mercado asiático, es que se haya aprobado la aceptación del maíz, variedad denominada 1161 y de la soja RR2BT, pero también de la soja RR2, todavía no comercializable en la Argentina, lo que implica una proyección hacia el desarrollo de este tipo de cultivos.
Según un informe del Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas, tras tan sólo 15 años de comercialización, los cultivos transgénicos ya superan las mil millones de hectáreas en el mundo, un logro que indica que la tecnología agrícola se ha consolidado con la ventaja de que más del 90% de los agricultores que plantan transgénicos son pequeños productores de países en desarrollo, entre ellos la Argentina con 22,9 millones de hectáreas.
