La isla grande de Tierra del Fuego se supone habitada desde hace 10.000 años atrás. Se piensa que Américo Vespucio avistó tierras patagónicas en 1502. Pero fue Fernando de Magallanes, al servicio de España, quien en 1520 desembarcó en Bahía San Julián y convivió con los tehuelches varios meses. Luego continúo navegando y el 1¦ de Noviembre descubrió un Estrecho al que llamó de Todos los Santos y que hoy lleva su nombre. Al atravesarlo observó en la ribera sur, fogatas y humo producidos por los onas y llamó a ese territorio, Tierra de los Fuegos. Luego avistó unas aguas calmas. Las llamó Océano Pacífico y siguió hacia las Molucas. Más tarde, el Reino Unido envió al Capitán Fitz Roy a fin de cartografiar el sur del continente. En su segundo viaje, iniciado en 1826, lo acompañó un joven, Charles Darwin, con quien descubrió el Canal de Beagle, llamado así en homenaje a la embarcación que los transportaba. Darwin estuvo 11 meses recorriendo territorio argentino merced a un salvoconducto que le otorgó Juan Manuel de Rosas. Colectó fósiles e hizo observaciones que, sumadas a las de Brasil, Chile, Uruguay, Galápagos, Australia y sur de África, muchos años después derivarían en su Teoría de la Evolución ó de la transformación de las especies.

En el siglo XX, la publicación de las leyes de la herencia descubiertas por el monje Mendel, confirmaron que las variaciones se transmiten, y científicamente sus ideas se aceptaron.

A mediados del siglo XIX, el comandante Luis Piedrabuena, exploró la zona incluida la isla de los Estados. Para entonces Reino Unido se había apoderado de las Malvinas, pese a que el gobierno argentino había creado la Comandancia política y militar de esas y otras islas. Diferente fue la posición de pastores anglicanos y católicos salesianos que reconociendo la soberanía argentina fundaron Río Grande y se establecieron en lo que hoy es Ushuaia, respectivamente. Para fomentar el crecimiento de la ciudad y detener el avance de extranjeros masacrando indígenas, la cárcel militar de la isla de los Estados creada en 1884 junto al famoso Faro del Fin del Mundo mencionado por Julio Verne, fue trasladada a Ushuaia e inaugurada como Cárcel de Reincidentes y funcionó hasta 1947. Los pabellones de roca chorreantes de humedad albergaron reclusos como Santos Godino (Petiso Orejudo), asesino de niños y famosos anarquistas. Uriburu y Justo, en la "década infame+, enviaron políticos opositores, sindicalistas y editores de diarios, en carácter de confinados. Los reclusos de buena conducta, eran llevados en un pequeño tren a la tala de árboles de los bosques cercanos con cuyas maderas, se les hizo construir gran parte de la ciudad. Hoy el tren climatizado, recorre turísticamente parte del Parque Nacional de Tierra del Fuego y se lo llama del Fin del Mundo. La cárcel se puede visitar en el predio de la Base Naval Ushuaia, junto a una maqueta tamaño real del Faro San Juan de Salvamento ó del Fin del Mundo, de la Isla de los Estados, con restos rescatados a fines del siglo XX.

El Faro Les Eclaireus ubicado en un islote del canal de Beagle promocionado como del Fin del Mundo, no lo es, aunque el recorrido del canal en catamarán, avistando pájaros, cormoranes, lobos marinos y el mismo faro, es emocionante. Comparable a verlos desde el avión junto a la ciudad, en magnífica combinación de mar, glaciares, montañas y bosques.

En la cárcel resulta conmovedor observar la celda del literato Ricardo Rojas confinado en 1934 por criticar la corrupción y el soborno de los gobiernos posteriores a Irigoyen. Allí continuó escribiendo según su espíritu humanista sobre el exterminio del indio, el despilfarro de tierras fiscales, la despoblación y fruto de ese período es su libro "Archipiélago+.

Se dice que Carlos Gardel, Josep Broz (luego Mariscal Tito) y Firpo estuvieron allá. Pero de eso no hay registros. Los hay de reclusos o confinados, según un artículo de Jorge Eduardo Lenard Vives en el sitio Literasur, que dieron rienda suelta a su inspiración. Así el penado 91, Octavio Fernández Pico, rimó: "Yo también soy poeta de tus cumbres nevadas/ de tus claros arroyos que se cubren de escarcha/ de tu mar muy pequeño sin rumores ni alas/ que circundas y oprimes con boscosas montañas+. Ó la prosa del diputado Manuel Ramírez: "Casitas de madera y cinc, algunas pintadas de colores vivos y sus calles que se arrojan en violenta pendiente, hacia el mar, una Ciudad de juguetería, enclavada allí, caprichosamente+.

Sentidas descripciones de una Ushuaía, (en aborigen "bahía que penetra al poniente”), que tal como la viví, aún conserva muchos de esos encantos.

(*)Licenciada en Bioquímica.