Distintos sectores de la sociedad se han visto obligados a pronunciarse sobre el llamado matrimonio gay. Se movilizaron los católicos y los evangélicos y también un número importante de familias autoconvocadas.
El tema se adueñó del país una vez lanzado públicamente por el ex presidente Néstor Kirchner y por la presidenta Cristina Fernández, lo que hace suponer, en primer lugar, que ese tema está destinado a ocultar verdades todavía no reveladas.
Tanto las instituciones como los ciudadanos se vieron obligados a pronunciarse sobre un tema que no hace ni a la productividad del país ni al bienestar de sus sectores ciudadanos, en todo caso sirvió sólo para el escándalo.
En 2008, se abrió otra investigación a cargo de Rodolfo Canicoba Corral que terminó archivada. El año pasado, el juez Norberto Oyarbide los sobreseyó en otro expediente por la declaración jurada 2008 que mostraba un incremento patrimonial de 158 por ciento.
Hace unos días, la Coalición Cívica amplió su denuncia por asociación ilícita pidiendo que investiguen también al matrimonio por enriquecerse por maniobras de lavado de dinero. Como si fuera poco la Auditoría General de la Nación (AGN) le pidió al Ejecutivo nacional que informe sobre sus cuentas y gastos y cuestionó la falta de actualización y desagregación de los datos que publica.
Por su parte, los legisladores de la Coalición Cívica Juan Carlos Morán, Adrián Pérez, Carlos Comi y Horacio Piemonti concurrieron a los Tribunales Federales para denunciar al matrimonio Kirchner por "lavado de dinero” y por haber "incrementado su patrimonio ilícitamente” en la función pública.
Vivimos días ruidosos y contradictorios en los que a veces cuesta aislar la verdad en medio de hechos que se prestan a la confusión. La gente sale a la calle por un sí o por un no y ello está indicando que se acabó la indiferencia ciudadana.
Pocas veces los argentinos se han visto sorprendidos por hechos de esta naturaleza y pocas veces se han manifestado tan masivamente como en la actualidad, una actualidad llena de preocupaciones.
Las sorpresas políticas suelen ser más austeras pero esa austeridad que hoy se quebró está mostrando que el país quiere paz, trabajo y una buena forma de vivir. El argentino no está hecho para vivir de otra manera.
¿Es más difícil vivir hoy que hace tres décadas? Es posible pero el hombre ha ganado en batallas, conquistas y derechos y ha edificado, o lo está haciendo, una sociedad absolutamente diferente.
Hay una decisión global absoluta en ello y no nos dejemos asustar por campañas (como sobre los gay) porque se trata de cosas muy armadas y por lo tanto pasajeras, tan pasajeras como una tormenta de verano.
