Ya de por sí, tener que viajar a Salta para la cobertura periodística del partido de Unión por el Argentino B era un trayecto largo. Desde la misma partida comenzaron los problemas, con la terminal de San Juan sin colectivos en sus plataformas. Estaban fuera del predio, porque UTA había bajado el vallado de ingreso. Hubo que caminar hasta las inmediaciones para tomar el bus.

El auxiliar de abordo comenzó a cerrar una por una las cortinas de la movilidad y por el parlante se escuchó: "Hemos recibido una amenaza con posible agresión hacía la movilidad, por eso hemos cerrado las cortinas porque pueden romper los vidrios con piedras". Así de directo, para el asombro de todos. Luego apagaron las luces y la salida de Caucete fue con total dramatismo. Después, un parate en La Rioja, con un nuevo aviso de que algo malo podría suceder. En Tucumán, donde había que hacer combinación, me enteré que otras empresas que tenían el mismo destino estuvieron muy cerca de detener su marcha en La Rioja y dejar varados a los pasajeros por temor. Tras una hora de espera, pude conectar un colectivo para llegar a Salta, y respirar tranquilo.