La mitad de la población del país oscila entre una condición de pobreza o de riesgo inmediato de caer en ella, según un estudio de la consultora Equis, cercana al Gobierno nacional. Indica que la pobreza por ingresos alcanza al 20,7% de la población activa, mientras que otro 30,4% está en una situación inmediata de alcanzar esa situación. De este modo, la mitad de los argentinos es pobre o corre peligro de serlo.
Los datos contradicen el último informe del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), de diciembre de 2010, que refleja un índice de pobreza del 9,9% y de indigencia, del 2,5%, mientras que para Equis la indigencia se ubica en un 5,4%, con una baja muy leve respecto del 5,7% registrado en diciembre de 2009, al ponerse en marcha la asignación universal por hijo. La pobreza tampoco exhibió una mejora trascendente: del 22,1% cayó al 20,7% en el último año.
La diferencia entre los informes del INDEC y de la consultora privada está en que mientras el Gobierno calculaba en diciembre pasado una canasta básica de 1.252 pesos, la consultora estimó una de 1.837 pesos para definir la línea de los hogares pobres. En el caso de la indigencia, la canasta del INDEC fue de 578 pesos, mientras que la de Equis asciende a 871 pesos.
Pese a que la economía argentina acumula un proceso de crecimiento casi ininterrumpido, que tal vez marque un récord histórico, aún mantiene altos niveles de pobreza e indigencia. Aunque en el pasado la pobreza y la indigencia estuvieron mayoritariamente unidas a la falta de empleo, desde la segunda mitad de la última década del siglo XX apareció un fenómeno nuevo: el de los ocupados pobres.
Por cuestiones demográficas, esta situación puede empeorar y hasta ahora nadie ha demostrado tener un plan para cambiar la tendencia. En Argentina, hasta principios de los 90 alcanzaba con reducir la inflación y mejorar el empleo para mejorar notablemente la situación social. Hoy resulta insuficiente, y empeora por la inflación y otras necesidades como la educación y seguridad que inciden en la exclusión y el trabajo en negro.
Lo penoso es que uno de cada veinte argentinos no tiene lo suficiente para vivir con dignidad; es decir, que los ingresos que se obtienen son insuficientes para tan siquiera comprar los alimentos que permitirían mantener una actividad laboral y una familia tipo.
