Entre el seguimiento de la pandemia y el uso político del teléfono móvil.

 
Cuando las autoridades de California quisieron ver hasta qué punto la población estaba acatando las medidas del distanciamiento social el mes pasado, se conectaron a un poderoso nuevo conjunto de datos: un mapa facilitado por Facebook a las autoridades estatales, procedente de las coordenadas de ubicación de decenas de millones de teléfonos celulares.

El mapa mostró con una claridad alarmante que un enorme número de personas todavía estaban reuniéndose en playas y parques públicos. Poco después, el gobernador demócrata Gavin Newsom prohibió el acceso de vehículos a esos lugares, reduciendo drásticamente el flujo de personas.

La medida de Newsom para mitigar la propagación del coronavirus es apenas un ejemplo de la creciente cooperación estrecha entre autoridades gubernamentales y compañías tecnológicas en la lucha contra un peligroso enemigo en común. Esta oleada mundial de experimentación ha involucrado conjuntos de datos considerados por mucho tiempo tan personales y sensibles -capaces de revelar cómo los usuarios de los teléfonos pasan sus días, y con quién- que muchos funcionarios gubernamentales evitaron su uso por temor a la reacción pública, en el caso de querer usar aplicaciones para perseguir personas con fines políticos en distintos países. Sin embargo, los expertos en salud afirman que este tipo de nuevas tácticas, si bien ponen a prueba los límites tradicionales de privacidad en los Estados Unidos y el mundo, podrían jugar un papel central en la lucha contra el coronavirus mientras los países intentan reactivar sus economías. Será clave ampliar el monitoreo de la enfermedad con la ayuda de tecnologías emergentes para identificar nuevas infecciones antes de que produzcan grandes zonas de riesgo. 

Los expertos afirman que los métodos tradicionales de salud pública, como las pruebas generalizadas y el rastreo manual de los contactos de las personas con nuevos casos de infección, probablemente sigan siendo la manera más efectiva de controlar la pandemia. Pero, con pocos indicios de que Estados Unidos esté reuniendo el ejército de trabajadores de la salud necesario para rastrear las infecciones del coronavirus, la tecnología podría terminar llenando esos vacíos.

Ya existen herramientas tecnológicas que están ayudando a las autoridades a afinar sus directrices públicas, y la información obtenida de teléfonos de individuos pueden jugar pronto un papel importante en el mapeo de redes de potenciales nuevas infecciones, y en alertar a personas con un particular riesgo elevado de desarrollar Covid-19 sobre su necesidad de realizarse la prueba de diagnóstico de inmediato.

Un estudio del Centro de Investigaciones Pew publicado recientemente reveló que un poco más de la mitad de los entrevistados dijeron que era al menos "medianamente aceptable" que el gobierno usara los teléfonos de las personas para rastrear a los que han dado positivo por el virus, con la intención de entender cómo se está propagando. 45% dijo que es aceptable que el gobierno rastree a las personas que podrían haber estado en contacto con alguien que haya dado positivo por coronavirus.

Sin embargo, hay menos apoyo para el monitoreo de dispositivos móviles, el cual serviría para asegurarse que las personas estén cumpliendo con las órdenes del distanciamiento social. 37%, afirmó que era al menos "medianamente aceptable" que el gobierno rastreara las ubicaciones de las personas para monitorear el acatamiento.

 

  • Advierten sobre el uso político

Distintas voces que defienden la libertad individual y privacidad de las personas, advierten que la premura por desplegar posibles soluciones tecnológicas a una pandemia devastadora podría superar la comprensión de la población de cómo sus datos están siendo recolectados y utilizados. Advierten que las aplicaciones y otros servicios podrían ser usados por gobiernos en distintos países para combatir o monitorear la actividad política opositora. En parte por estas inquietudes, la mayoría de las herramientas tecnológicas que están siendo utilizadas -como el mapa de actividad que proporcionó Facebook a las autoridades de California-, dependen de datos anónimos y agregados, lo que significa que son recopilaciones de datos que han sido despojados de la información que podría ser utilizada para identificar a un individuo. Las autoridades de Nuevo México están utilizando este tipo de datos anónimos de celulares para intentar anticipar el crecimiento de la demanda hospitalaria. 

 

Por Craig Timberg, Elizabeth Dwoskin
Extraído del Washington Post