Cuando Sudamérica se benefició de los precios récord de las materias primas por las crecientes importaciones de China en la década pasada, varios presidentes se embarcaron en una fiesta populista. No le prestaron mucha atención al hecho de que el mundo estaba moviéndose rápidamente hacia una economía del conocimiento, en que una empresa como Apple hoy vale más que el producto bruto de varios países.

Pero la fiesta ha terminado, y América latina se enfrenta a una tormenta perfecta: la desaceleración económica en China, la caída de precios de las materias primas, una fuga de inversores a países más seguros, y la posibilidad de que la Reserva Federal de EEUU suba sus tasas de interés, lo que haría más caro obtener créditos o pagar deudas externas. Para colmo, la mayoría de los países están mal preparados para enfrentar estos retos, porque tienen poco para exportar fuera de materias primas de bajo precio.

Según la Cepal, las exportaciones de manufacturas de América latina cayeron del 72,3% de las exportaciones totales de la región en 2000, al 58,6% en 2014. Y si se excluye a México -el mayor exportador de bienes manufacturados de la región- la disminución es mucho mayor. En otras palabras, Sudamérica no invirtió en los últimos años en prepararse para competir en la nueva economía del conocimiento. Se olvidó de mejorar sus estándares educativos, y de hacerse más competitiva en ciencia, tecnología e innovación. El gasto promedio de los países sudamericanos en investigación y desarrollo es de apenas el 0,5% de su PBI, en comparación con el 4% en Israel y Finlandia y están en los últimos lugares en las pruebas internacionales PISA de estudiantes. Toda la región produce un 5% de las patentes internacionales registradas por Corea del Sur.

El 13 de agosto el diario mexicano El Financiero dio ejemplos alarmantes de dependencia de las materias primas. Venezuela depende de las materias primas para el 98% de sus exportaciones totales. No produce prácticamente nada que no sea petróleo, hierro y aluminio. En Ecuador las materias primas son el 86% de sus exportaciones, la mayor parte petróleo, bananas y flores. Colombia depende de las materias primas para el 79% de sus exportaciones: petróleo, carbón, café, oro y flores. Bolivia depende principalmente del petróleo y plata para el 72% de sus exportaciones totales.

Argentina y Perú dependen de materias primas y manufacturas de origen agropecuario para el 70% de sus exportaciones totales. Chile del cobre para el 63% de sus ingresos y Brasil del 52% de sus exportaciones. Una de las pocas excepciones es México, que depende de las materias primas -principalmente el petróleo- para solo el 17% de sus ingresos totales de exportación.

Mi opinión: Sudamérica se quedó dormida mientras el resto del mundo marchaba hacia la economía del conocimiento, y la actual desaceleración económica de China la encuentra mal preparada para el desafío que se viene. Los gobiernos deberían estar hablándole a sus pueblos de invertir tanto como Israel en investigación y en desarrollo, igualar a China en los tests PISA, y registrar tantas patentes de nuevas invenciones como Corea del Sur. Lamentablemente, siguen hablando del pasado, ajenos al mundo que se viene.