La Argentina entró el viernes último en el selecto grupo de ocho naciones que lideran la tecnología de las comunicaciones espaciales, junto con los Estados Unidos, Rusia, China, Japón, Israel, India y la Unión Europea, al poner el órbita geoestacionaria al satélite Arsat-1, íntegramente diseñado y construido en nuestro país, y el primero desarrollado en Latinoamérica.

Esta compleja operación representa en el mundo de nuestros días, lograr niveles de soberanía científica y tecnológica al haberse alcanzado la autodeterminación para el empleo de un sistema, que en el resto del mundo implica fuerte dependencia y altos costos para disponer de las operaciones que demanda el ritmo de vida actual.

El proyecto nacional, demandó una inversión de 270 millones de dólares y 1,3 millón de horas hombre, según anticipó el jefe Gabinete, Jorge Capitanich horas antes del exitoso lanzamiento. Pero lo importante es que este logro ha permitido a la Argentina no perder la posición orbital 81, que enfoca desde el espacio un área que se extiende desde Estados Unidos hasta las islas Malvinas. Esta cobertura la pretendía el Reino Unido, primero en la lista de espera de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, si nuestro país no daba el salto colosal que se ha dado con el Arsat-1.

Este satélite, una vez en operaciones, transmitirá a través de 24 canales en banda Ku y el equipo tendrá una vida útil de 15 años, según datos proporcionados por el calificado personal que lo diseñó y puso a punto para transportar señales de video a operadores de cable, brindar servicio de televisión directa al hogar, de transmisión de datos y de telefonía corporativos y acceso a Internet por medio de antenas especiales. En la cobertura, el Arsat-1 dará servicios completos en todo el territorio nacional, incluyendo a las bases en la Antártida y otras zonas que para los operadores internacionales no son económicamente rentables y por ello no las cubren.

El Arsat-1 forma parte de un proyecto mucho más amplio, que prevé en 2016 lanzar un segundo satélite a órbita y ya se diseña el tercero más complejo para los próximo cinco años. El programa argentino se complementará en tierra con la instalación de 120 torres de televisión digital abierta y 58.000 kilómetros de red de fibra óptica sobre nuestro territorio.

Todo un acontecimiento de emancipación tecnológica y con generación de fuentes de trabajo altamente calificada.