La violencia en varios países de Latinoamérica fue el escenario que llevó a considerar como alarmante la situación de los derechos humanos, de la paz y del respeto a las instituciones que degradaron con violencias innecesarias, según la organización Amnistía Internacional (AI). La región tiene cifradas sus esperanzas en los jóvenes y mujeres que han encabezado movilizaciones en distintos países. Precisamente las protestas marcaron un convulso 2019, con atención especial en países como Chile, Venezuela, México, Bolivia y Perú, entre los más impactados. "Tristemente, la radiografía de 2019 es muy alarmante”, dijo en entrevista con EFE, la directora para las Américas de Amnistía Internacional (AI), Erika Guevara Rosas, al presentar su Informe Anual sobre la región. Numerosas personas perdieron la vida de manera violenta y muchas otras sufrieron hostigamiento, criminalización y desplazamiento forzado. Según el informe, en el contexto de las protestas, unas 210 personas perdieron la vida por las represiones violentas, además de miles de personas resultaron heridas y en muchos casos fueron letales como sucedió en Haití, Honduras y Chile, éste último "una sorpresa negativa”. Por otra parte, el régimen en Cuba detiene y encarcela opositores, artistas y periodistas. Además de prohibir la entrada de observadores internacionales de derechos humanos, según el informe anual publicado este jueves 27 de febrero. "Un año después de la toma de posesión del presidente Miguel Díaz Canel, las autoridades seguían utilizando arraigados mecanismos de control para silenciar las voces críticas”, se afirma en el texto. El mismo asegura haber identificado a seis presos de conciencia en Cuba, aunque estos representarían "sólo una parte de las personas que probablemente estaban recluidas por haber expresado pacíficamente sus opiniones o creencias”, y recuerda que la ONG Cuban Prisoners Defenders certificó en un listado al menos 71 personas encarceladas por motivos políticos. Para Guevara, además de los saldos inmediatos en pérdida de vidas humanas, de miles de personas heridas y detenidas arbitrariamente, se sumó el fortalecimiento del aparato estatal represor en casos tan radicales como el de Venezuela con el Gobierno de Nicolás Maduro. Se destaca también la expulsión de 4,8 millones de personas que abandonaron el país, perseguidos o por extremas necesidades alimentarias, de trabajo o persecuciones políticas. Este escenario se replicó en Centroamérica con el fenómeno de la expulsión de personas que salen de sus países de origen "por la violencia generalizada y la incapacidad de los Estados para protegerlos”. Lo único que encuentran es una segunda ola de violaciones a los derechos humanos en países como México. La directora para la Américas de (AI) dijo que las cifras de personas detenidas en México han ido en aumento, pero "lo más escalofriante es ver la cifra de niños detenidos en centros de detención migratoria en México, según agencias, unos 16.000”. Para Guevara, "al final, Trump logró construir su muro que no necesariamente ha sido físico sino el de la Guardia Nacional (de México)”, un nuevo cuerpo de seguridad compuesto en su mayoría por militares. Dijo que "Estados Unidos ha expandido su control en otros países a través de acuerdos bilaterales, incluso, ha firmado acuerdos con países de Centroamérica que son expulsores de personas refugiadas (…) por lo que sus políticas están afectando el ejercicio de derechos en el caso de migración y refugio en la región”.
Por Agencia EFE
