La comunidad internacional, en particular los organismos multilaterales y las naciones desarrolladas parecen haber abandonado a la población civil de Siria, que sufre brutales violaciones a las normas básicas de asistencia humanitaria para las zonas en conflicto. La guerra civil en ese país no respeta ni siquiera los "estándares básicos” de los acuerdos bélicos y se atacan a las ambulancias, a convoyes con víveres, a centros sanitarios y de distribución de alimentos.
La comisaria europea de Cooperación Internacional, Kristalina Georgieva, ha lamentado el silencio de la opinión pública global en este devastador conflicto donde las víctimas civiles superan a toda estimación de índices de guerras. Recordó, además, que el mundo ha tenido que perder millones de vidas para tener una ley internacional de conflictos y convenciones que deben respetarse en guerra, precisamente para preservar las vidas inocentes.
Es que por las particularidades del conflicto, la única forma de poner fin al sufrimiento del pueblo sirio es un cese al fuego y una solución política. No es fácil, por la complejidad del problema, pero si no existe una predisposición internacional a través de los canales adecuados, caso de las Naciones Unidas, la disputa armada parece no tener fin ante las posiciones irreconciliables del gobierno y el sector enfrentado. Hasta ahora se contabilizan más de 80.000 muertos, la mayoría civiles, y al menos 6,5 millones necesitan ayuda en medio de la lucha. Además, hay casi millón y medio de refugiados, que no pueden acceder a la asistencia humanitaria extranjera porque el caos reinante no diferencia un tanque de una ambulancia, ni un hospital de un cuartel.
