Las innumerables muestras de dolor puestas de manifiesto por el pueblo argentino, en relación a la muerte de los bomberos en el incendio ocurrido en Barracas, Buenos Aires, ponen de relieve los altos valores que prevalecen en nuestra sociedad, capaces de reconocer que en la vocación y la entrega, en cumplimiento del deber, se basan principios que sustentan a una nación.

No es casualidad que en medio de un panorama de creciente inseguridad y la preocupación por una crisis económica que vuelve a afectar a la gente en su vida cotidiana, personas de todas las latitudes del país, entre las que se incluyen las de nuestra provincia, se hayan solidarizado ante la tragedia demostrando sensibilidad social propia de comunidades que ven en la vida humana uno de los bienes más preciados, al que hay que proteger ya que cuando se pierde no quedan más alternativas.

Cuando existen manifestaciones como la que protagonizaron miles de personas que acompañaron el cortejo fúnebre de los bomberos hasta el cementerio de la Chacarita; el mensaje del papa Francisco dedicado especialmente para la ocasión, o el sirenazo de los bomberos sanjuaninos a la hora del funeral, sin contar el pesar sin excepción de todos los sectores de la comunidad o gestos como suspender eventos programados, por adherir a este duelo nacional, surge la esperanza de que nuestra sociedad todavía tiene la posibilidad de alcanzar una recuperación, desde el punto de vista moral, tratando de desechar todas las prácticas delictivas o de corrupción, que provienen de determinados sectores interesados en hacernos creer que son mayoría y determinantes de la realidad del país, cuando estamos viendo que no lo son.