
Diálogo, compromiso y memoria, tres palabras y tres conceptos que han inspirado a dos comunidades que forman el cuerpo social de nuestra provincia para un propósito que se cumplirá esta semana en nuestra ciudad, uniendo en acción simbólica a las colectividades judía y sirio libanesa que, sumando al Arzobispado local en un claro gesto de fraternidad y unidad en lo sustancial, comenzaron a reunirse en medio de la pandemia para crear iniciativas que ayuden a la paz y la concordia. Esta unión, nacida gracias al trabajo de las distintas autoridades religiosas y laicas de estas culturas que han formado el cuerpo social diverso que hoy tenemos, ha permitido avanzar en la creación de algo permanente, el Sendero de la Fraternidad. Estará indicado por baldosones con grabados de citas, frases y reflexiones cubriendo el trayecto que unirá las sedes de ambas colectividades -Sociedad Israelita y Sirio Libanesa- pasando por el frente de la Catedral católica.
Pocas cuadras de un circuito de reflexión corto en extensión pero profundo en el significado
Pocas cuadras de un circuito de reflexión corto en extensión pero profundo en el significado con la ambición de ser un trayecto de contenido educativo en valores de unidad y fraternidad para ser recorrido por alumnos y también ofrecido como nuevo circuito de atracción turística, mostrando al visitante un sello indeleble de la unidad que, por sobre las diferencias, vive nuestro pueblo sanjuanino. No se conoce algo parecido en el país, América ni el mundo, pero la idea registra el antecedente de las recomendaciones del Papa Francisco en su reciente encíclica Fratelli tutti: reuniones de líderes religiosos, ejemplos civiles como la creación de la Orquesta Judío-Palestina de jóvenes por Daniel Barenboim o la cesión de un espacio en la vieja estación San Martín para el recuerdo del Ghetto de Varsovia. "Forjarán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación ni se adiestrarán más para la guerra", mandato para el pueblo de Dios en la visión del profeta Isaías en la que también se recuerda "aprended a hacer el bien, buscad lo que es justo, socorred al oprimido, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda". La primera de estas estrofas quedará estampada en el portal de la Catedral frente a Plaza 25 de Mayo en un acto que se realizará en la semana del "Día de los cristales rotos", 9 de noviembre, fecha aciaga del año 1938 en que ardieron las sinagogas en el preludio de la Alemania nazi. La búsqueda de un hito conciliador, encontró su sitio de comienzo en el ícono principal del catolicismo, su templo Catedral y en el apoyo del Arzobispado. Las palabras dicen cosas: Sendero no es una vía rápida pavimentada que nos lleva a destino con toda seguridad desconcentrados y distraídos, por el contrario es una trocha estrecha que exige dedicación, delicadeza y esfuerzo cotidiano en la búsqueda de un camino que puede mostrar peligros y maleza que hay que separar. Fraternidad es relación entre hermanos, y hermano es, como hubiera dicho Yupanqui, "uno mismo en el cuero de otro". Ese sendero, al que se ha aconsejado seguir "con el corazón abierto", puede ser a la vez una guía en la incertidumbre, una luz que saque de la oscuridad y un ejemplo moral ante las dudas cotidianas.
El sendero puede ser una guía en la incertidumbre, una luz que nos saque de la oscuridad.
Las comunidades organizadoras irán eligiendo frases que se instalarán con el tiempo empezando con la cita de Isaías que es la misma que ya abre las puertas de la Sociedad Israelita. Recordar lo malo también es tener memoria, dice el Martín Fierro. Sin memoria no podemos avanzar y es por eso la elección de la fecha del comienzo del holocausto para este inicio. Tampoco podemos hacerlo sin diálogo, que implica escuchar al otro, algo que también se ha promovido en la reciente Semana Social en la que han participado medios televisivos y escritos de la provincia. De estos dos conceptos surge el tercero, el compromiso de tomar los deseos y necesidades del otro, sobre todo la paz, como una tarea y obligación propia, un trabajo de todos los días. El arzobispo Jorge Lozano, el Presidente de la Sociedad Israelita, Leonardo Siere, Miled Marún, de la Sociedad Sirio Libanesa y la Comisión de Justicia y Paz que conduce Héctor Allende, han puesto manos a la obra para que esta iniciativa germine y crezca en el corazón de todos.
