El secuestro masivo de niñas en Nigeria, reivindicado por la milicia radical islámica Boko Haram, que ha sembrado el pánico en ese país africano con sus sistemáticos ataques terroristas en busca de la toma del poder, sigue conmocionando al mundo en momentos en que las Naciones Unidas la reiterado el pedido de apoyo internacional para encontrar a las 270 estudiantes adolescentes desaparecidas el 14 de abril pasado tras el ataque a una escuela en Chibok, en el noroeste de Nigeria.
Un dramático pedido conjunto de la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka y del director del Fondo para la Población de ese organismo, Babatunde Osotimehin, reclama que todo el mundo se levante contra el extremismo que pisotea derechos supremos como el de la educación y la libertad de las personas, más cuando en este caso se trata de inocentes niñas ajenas a los propósitos políticos e ideológicos del fundamentalismo que hace estragos en la sociedad africana.
Las autoridades nigerianas desconocen dónde se encuentran las menores, mientras se suceden los rumores sobre abusos por parte de los secuestradores. Una de las niñas raptadas logró escapar y ha relatado que las rehenes más jóvenes sufrían hasta 15 violaciones diarias y que ella misma había sido entregada como esposa a uno de los líderes de la secta.
El presidente Barack Obama dispuso el envío de unos 80 soldados a Chad, país vecino de Nigeria, para sumarse a los equipos que buscan a los terroristas y a las jóvenes cautivas. De esta manera, Estados Unidos se solidarizó con los gobiernos de Chad, Camerún y Francia, que respondieron al pedido del presidente nigeriano, Goodluck Jonathan.
Boko Haram ha perpetrando una serie de terribles atentados en el último mes y medio, entre ellos algunos con coches bomba en Abuja, la capital federal, que mataron a un centenar de personas. Otras 150 víctimas fatales hubo en los ataques a pueblos del noreste del país y un atentado en Jos, condenado por EEUU, que pidió a sus aliados intensificar la lucha contra los terroristas.
El clima de violencia demencial que sacude a numerosos territorios africanos tiene una oportuna respuesta que intenta alcanzar soluciones en base a una convivencia en paz bajo el ordenamiento político. El informe de Obama al Congreso se basa, precisamente, en la ley sobre "poderes de guerra”, para el desplazamiento de tropas en el exterior a fin de aportar soluciones a casos extremos, como el que vive Nigeria.
