La sabiduría popular expresa que la victoria tiene muchos padres y que la derrota es huérfana. La verdad contenida en esas palabras pareciera aplicarse adecuadamente respecto a los resultados de las elecciones del último domingo en Catamarca, en las que el Frente Cívico y Social obtuvo el 42,81% de los votos, mientras que el Frente Justicialista para la Victoria alcanzó el 33,01 por ciento.

Aunque eran unos comicios legislativos, el ex presidente Néstor Kirchner admitió, en el cierre de campaña, que la elección del 8 de marzo "no era una elección más". Luego de conocerse los resultados, el discurso del presidente del Partido Justicialista pasó a tener un tono más relativista al afirmar: "logramos mantener el puntaje histórico". Más allá de la elección, sus candidatos Luis Barrionuevo como Ramón Saadi, por el contenido de sus dichos, han demostrado que con ellos el líder del PJ ya no puede contar. Como si esto fuera poco, las elecciones en Catamarca tuvieron el condimento adicional del primer triunfo electoral de Julio Cobos, ya que ganaron los candidatos de su aliado Eduardo Brizuela del Moral.

Hay mucho de aislamiento y desinformación detrás de las indescifrables decisiones del titular del justicialismo. Todo jefe político necesita de sabios y realistas consejos que lo vayan apartando de los riesgos. Pero hace mucho tiempo que el ex presidente carece de ese entorno, porque su irascible temperamento terminó por crear un temor generalizado entre sus principales asesores. Sólo escucha lo que quiere y sólo le dicen lo que quiere escuchar.

La incertidumbre respecto al futuro electoral se despejará de acuerdo a lo que ocurra en la provincia de Buenos Aires, donde el empleo y la inseguridad serán las cuestiones centrales en la agenda de los próximos comicios. De continuar así, en la actualidad la oposición peronista y no peronista cuenta con cierta ventaja relativa.

Frente a la actual crisis global, el oficialismo puede intensificar la confrontación, o ceder poder convocando a un diálogo político y social amplio con vistas a enfrentar esta crisis con todos los recursos disponibles. En caso de elegir la primera opción, su credibilidad continuará cayendo y las dificultades se agravarán aumentando las probabilidades de una derrota electoral.

Si se elige la segunda, se podría restablecer un mínimo de credibilidad en el Gobierno, permitiendo definir una política económica consistente, que hoy no existe, para resolver las difíciles condiciones sociales que plantea este año.