México, Colombia, Perú y Chile, integrantes de la Alianza del Pacífico, finalizaron las últimas negociaciones para poner en marcha, antes de fin de año, los objetivos comerciales trazados para constituirse en protagonistas a escala mundial, mirando el potencial de los mercados asiáticos.

En la reunión ministerial, celebrada en Playa del Carmen, México, se resolvieron los obstáculos para la integración, en su mayoría referidos a productos agrícolas, tras lo cual esperan desgravar los aranceles en forma progresiva, desde el 92%, hasta llegar al 100% para el año 2030.

El bloque también prevé ampliarse en las próximas semanas para lo cual se entablarán conversaciones para el ingreso de Costa Rica y Panamá y busca una definición de Estados Unidos para sumarlo como Estado miembro, en virtud de las expresiones del presidente Barack Obama sobre la importancia de consolidar un bloque económico continental con la mirada puesta en el resto del mundo, a través del Pacífico.

El bloque comercial del Pacífico ha recibido duras críticas, desde las estratégicas comerciales hasta las de carácter político e ideológico. Algunos sectores consideran a esta alianza como una reedición solapada del ALCA (el proyecto de libre comercio de las Américas que lideró en su momento el entonces presidente estadounidense George Bush), o una contracara del Mercosur y de otros acuerdos menores.

El presidente chileno, Sebastián Piñera, ha salido al cruce de las descalificaciones afirmando que la Alianza del Pacífico no es la contracara de nada ni está en contra de nada ni de nadie, sino es una integración de cuatro países de la región con una clara visión compartida del mundo y de cómo enfrentar los desafíos del desarrollo. Aseguró que el grupo, con apenas dos años de vida, ha sido extraordinariamente exitoso porque representa la novena economía más grande del mundo y más del 50% del comercio exterior de América latina.

Para diferenciarse políticamente del Mercosur, o de la Aladi, en la Alianza del Pacífico dicen que entre ellos hay una comunión de principios y de valores, un compromiso con la iniciativa, el emprendimiento privado y con la innovación. Es una apertura e integración con el mundo, con los mercados libres, abiertos, competitivos y con principios de premiar y no castigar el esfuerzo de las personas.