El temible efecto dominó que alarma a la Comunidad Europea, centra las miradas de Bruselas en la crisis económica de España, que sacude a la sociedad con el mayor desempleo registrado en democracia y el impacto del durísimo ajuste impuesto por el gobierno de Mariano Rajoy, que ya siente los síntomas de un prematuro desgaste.
Igual que la reacción popular en las calles de Atenas, provocada por los severos ajustes para no entrar en default, en España se viven momentos de efervescencia social en las calles, donde 5,3 millones de desocupados (23,3%) buscan infructuosamente sobrevivir o la forma de emigrar para evitar las secuelas de un colapso reflejado el año pasado en el crecimiento del 0,7% del PBI y previsiones para 2012 de -1% de retroceso del PBI.
Si el problema es grave para España, lo es también para la Unión Europea, porque se trata de la involución de la quinta economía del bloque regional y su colapso arrastraría inexorablemente a Italia, Francia e, incluso, a Alemania, por el paralelismo de sus modelos productivos, y pondría en jaque a la propia existencia del euro, el corazón financiero de la comunidad de naciones.
Es más, el efecto contagio no es una mera presunción. Políticos, economistas, organizaciones sociales y hasta el sindicalismo regional señalan a España como el verdadero problema de Europa, lo que agrega una presión adicional al salvataje diseñado por Rajoy, y aumentará en la medida que el gobierno español no cumpla con las metas propuestas. De todas maneras España tiene el apoyo de la UE y coincide en señalar que el plan de emergencia encarado por Madrid, un ajuste de 36.400 millones de dólares, es el camino correcto.
Las crisis socioeconómicas de España, como las de Grecia, Portugal e Irlanda, no difieren de aquellas que se presentan y se avecinan en otros países, lejos de Europa, donde el desequilibrio entre el debe y el haber no puede ser contenido con políticas populistas ni fórmulas ideológicas. La matemática es implacable en tal sentido: si las cuentas fiscales no cierran, el sistema bancario está amordazado y los inversores huyen por inseguridad jurídica, se entra en un círculo vicioso de temor colectivo, menores ventas y despidos masivos por el freno del aparato productivo. La reconversión de un modelo se impone a partir de sincerar de la economía.
