Setiembre, mes especial para recordar al visionario de la Instrucción, Educación y Cultura Nacional, Domingo F. Sarmiento. Es momento de mencionar algunas de sus acciones educativas, muchas veces olvidadas. Nada mejor que leer sus obras y con hojear su libro "Educación Popular” quedamos perplejos ante sus conceptos cuando decía" "Nuestras escuelas deben por tanto, ser construidas de manera que sea un espectáculo, obrando diariamente sobre el espíritu de los niños, eduque su gusto, su físico y sus inclinaciones. No sólo debe reinar en ellas el más prolijo y constante aseo, cosa que depende de la atención y solicitud obstinada del maestro, sino también, tal comodidad para los niños, y cierto gusto y aún lujo de decoración, que habitúe sus sentidos, a vivir en medio de esos elementos indispensables de la vida civilizada.” ¿Tienen hoy estas comodidades nuestros niños?
A pesar de los años y los tiempos sus palabras constituyen los fundamentos de lo que es el espacio y el proceso educativo
La labor constructiva de Sarmiento lo llevó a establecer la articulación de la educación y la escuela única, visualizando la necesidad de conformar un único sistema educativo, estableciendo la continuidad de niveles, dando así, armonía y unidad a esos fragmentos dispersos en la escuela, donde hoy, no existen o logran establecer todavía, la articulación entre los niveles primario, medio y la universidad.
Sarmiento dio vida a la ley de Educación Común 1420 promulgada en 1884. En ella, no dejó ningún aspecto sin analizar como la educación pública, popular y gratuita. A partir de entonces, nuestro sistema educativo, está apoyado en concepciones sarmientinas, pilares básicos de la Educación, que a pesar de los cambios y avances de las instituciones sociales, se mantienen vigentes. Sarmiento puso énfasis en las condiciones y características de los terrenos donde debían emplazarse los edificios escolares, su diseño, iluminación, calefacción de las aulas, condiciones mínimas que hacen al confort de los alumnos y maestros. Si reflexionamos juntos, pensamos que innumerables escuelas carecen en invierno de estas necesidades para lograr el aprendizaje.
Hoy nuestra escuela ¿cumple con los requisitos que aspiraba Sarmiento? Tan sólo con recordar las pruebas de PISA, evaluación internacional de los estudiantes en lectura, matemática y ciencias, Argentina, es uno de los países que más retrocedió en materia educativa.
En el ranking mundial de 65 países, Argentina ocupó el puesto 58. Si analizamos lo que amó tanto Sarmiento como fue la lectura, nos daremos cuenta que nuestros alumnos no comprenden lo que leen. Sarmiento siempre manifestó: "la clave del avance de la sociedad, es la educación, la clave de la educación, es el libro, y la clave del libro es la palabra”
Hoy más que nunca, sin duda, necesitamos un "Sarmiento” para encontrar una educación con mayor equidad, inclusiva y de calidad.
(*) Escritora. Productora del programa Botica Educativa-LV5 Radio Sarmiento.
