Mañana, 15 de febrero se recuerda un nuevo aniversario del nacimiento del maestro y visionario Domingo Faustino Sarmiento, un apasionado por la educación, cuyas herramientas fueron sus ideas y su taller: la educación. Nada mejor que leer sus obras para conocerlo, sin ello es imposible.
Hoy quise detenerme en su obra "Educación Popular” compendio educativo, en donde nos quedamos perplejos ante sus conceptos cuando decía: "Nuestras escuelas deben ser construidas de manera que sea un espectáculo, obrando diariamente, sobre el espíritu de los niños, eduque su gusto, su físico y sus inclinaciones. No sólo debe reunir en ellas el más prolijo y constante aseo, cosa que depende de la atención y solicitud obstinado del maestro, sino también, tal comodidad para los niños, y cierto gusto y aún lujo de decoración, que habitúe sus sentidos a vivir en medio de esos elementos indispensables de la vida civilizada. Mucho dista esto desde la perspectiva actual en educación.
Victoria Ocampo, fervorosa sarmientina decía: "el lujo de los tiempos modernos consistía precisamente en el espacio y la luz. Su ideal era convertir las instituciones educativas en templos del saber” Sin duda, en la obra "Educación Popular” residía todo su ideario educativo. Sarmiento deja bien claro que la educación, debe ocupar un lugar clave en la construcción de las nuevas sociedades y así expresaba: "El poder, la riqueza y la fuerza de una nación, dependen de la capacidad industrial, moral, e intelectual de los individuos que la componen”. Uno de los aspectos más interesantes de su obra, son sus observaciones respecto a la necesidad de formar maestros en un ambiente que fortalezca los valores en cuanto dedicación y disciplina, para convertirse en un apóstol de la enseñanza, destinado a llevar la luz de la instrucción a todos los ámbitos del país.
Si miramos hoy la figura del maestro, no es como Sarmiento anhelaba, su rol está desprestigiado por sociedad. Es urgente la necesidad de jerarquizar su labor y revalorizarlo desde la familia. Sarmiento consideró aspectos fundamentales dentro de su obra como: espacio físico de la escuela, su superficie y ventilación. El material didáctico que allí se debía encontrar, la formación de los docentes. Abogó por un sistema de enseñanza y métodos particular para cada área. Recomendaba adoptar el sistema simultáneo de enseñanza es decir, la división de alumnos por niveles de conocimientos, bajo el acompañamiento del maestro. Su labor constructiva lo llevó a establecer la articulación de niveles y la escuela única, visualizando la necesidad de conformar un único sistema educativo, estableciendo la continuidad de los niveles dado que así, otorgaba armonía y unidad a esos fragmentos dispersos del sistema educativo y, aún hoy, continúa esa educación fragmentada. Otro dato digno de destacar es el impulso a la Ley 1420 que siempre constituyeron los pilares básicos de la educación. Si recordamos que también expresó sus fundamentos metodológicos en su obra "Educación Popular” especialmente el de la lectura y escritura, explicando el silábico que conoció en España y el fonético que observó en Berlín.
Hace mucho tiempo, la Argentina parece haber olvidado el espíritu de Sarmiento, que le dio a la Nación el liderazgo educativo en América Latina.
Hoy más que nunca necesitamos un "Sarmiento” para encontrar una educación con mayor equidad, inclusiva y de calidad.
(*) Especialista en educación, escritora, productora del programa "Botica Educativa”.
