Al mismo tiempo durante el cual el Gral. San Martín dedicaba todos sus esfuerzos a la formación del Ejército de los Andes, generó de puño y letra desde su campamento cuyano innumerables documentos que la historia se ha ido encargando de interpretar a la luz de nuevas investigaciones. Algunos de esos documentos, a pesar de su trascendencia no han alcanzado el nivel de valoración que ameritan y son prácticamente desconocidos en las aulas y en la sociedad en su conjunto.

El 14 de agosto de 1816, el Gobernador Intendente de la Provincia de Cuyo, coronel Mayor José de San Martín envió un oficio al teniente Gobernador de San Juan, don José Ignacio de la Roza donde le pedía su colaboración para la "remisión de prisioneros de su jurisdicción para que sirvan a la causa pública", según lo conversado con el ministro de Guerra, coronel Luis Antonio Beruti. Entre otros conceptos expresaba: "Deseoso el Gobierno de poner término a los padecimientos de los infelices que en consecuencia de sus excesos, y en precaución de la tranquilidad pública gimen en las cárceles, calabozos y otras prisiones en el territorio de esta provincias" (…) "disponga Ud que todos los de alta sociedad que se hallen presos en esa jurisdicción de su mando sentenciados a los presidios de Patagones, Malvinas u otros sean remitidos a esta capital con copia de sus respectivas condenas".
Este documento que revela a las claras el pleno derecho de nuestro país sobre la Islas Malvinas ha servido como prueba irrefutable de nuestra soberanía sobre el archipiélago. Actualmente esta reliquia documental está en posesión del Ministerio de Relaciones Internacionales y Culto de la Nación como prueba indubitable de los derechos que nos asisten en las negociaciones diplomáticas frente a los británicos. Una copia de la misma se encuentra en el Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur en el Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA), Ciudad Autónoma de Buenos Aires desde el año 2014.
San Juan, que tuvo durante toda la gesta sanmartiniana un papel clave y decisivo, bien merecería tener una copia de esta carta resguardada en una urna de cristal y exhibida a todos los argentinos y extranjeros que nos visiten. Constituiría la síntesis de unidad entre el sueño libertario del Padre de la Patria y nuestros auténticos derechos de soberanía territorial en el Archipiélago Austral. La iniciativa está planteada. Quienes deban asumir la concreción tienen la última palabra.
