Ante la crisis de las hipotecas suprime del 2008 y haciendo un poco de historia nos referiremos a las variantes que las autoridades de EEUU y Gran Bretaña barajaron para afrontar un costoso desafío de auxilio, inicial y directo de 700 mil millones de dólares a grandes bancos de EEUU, y otros tantos de Inglaterra, Escocia y diferentes países de la Unión Europea. Esas variantes de salvataje en aquellos días dramáticos de la crisis fueron los siguientes: 1) Que el fondo estatal fuera a los intereses de la deuda a refinanciar, 2) Que la ayuda estatal garantizara los activos de los bancos, 3) Que se comprara directamente los activos tóxicos y; 4) Que el salvataje sea directamente una estatización parcial de los bancos quebrados mediante la inyección de liquidez ínsito en la compra de acciones.
Hay una contradicción entre el interés del Tesoro de EEUU y el interés de la Reserva Federal sobre la herencia de los bonos del 2008.
Hanks Paulson y Ben Bernanke perfilaron el proyecto de comprar los activos tóxicos de los bancos quebrados, para eso obtuvieron el apoyo de George Bush (h) Presidente, el candidato demócrata B. Obama y el candidato republicano MC Caian, y luego de una primera votación negativa, lograron aprobarla, pero el desplome de las bolsas fue inevitable, por las vacilaciones y el pánico que generó la demora en arbitrar una solución rápida y contundente de restitución de la seguridad y confianza de los mercados. En ese ínterin Gran Bretaña adopto una solución diferente que fue inclinarse por la opción de estatizar parcialmente los bancos en default, a cuyo efecto, armó un plan de compra de la acciones de los mismos. La propuesta de EEUU nació deslegitimada al inicio, pues, los contribuyentes y la opinión pública, la consideraron como un costo sin fundamento ético alguno, pues, significaba una asistencia privilegiada a privados ineficientes con dineros de los contribuyentes, lo cual infringía el principio de igualdad ante la ley, y, por ende eximia de toda responsabilidad a los agentes económicos por sus inconductas financieras y bancarias. Por esta razón es que EEUU terminó por adoptar la posición de Gran Bretaña, que dentro de todo si bien era un salvataje, a la vez, implicaba una contrapartida por la vía de la estatización parcial de los bancos y no resultaba tan injustificada y arbitraria como el plan de Paulson y Bernanke. Lo curioso como experiencia histórica en el mundo desarrollado y neoliberal es que los trances del mercado de las hipotecas artificialmente valuadas en el 2008, llevo a los gobiernos a adoptar una medida propia del mas extremo e injustificado estatismo. Es decir, fue el estado el que concluyo asumiendo el precio final de la crisis financiera de raíz hipotecaria.
Lo que concibieron en consecuencia los gobiernos de EEUU y Gran Bretaña fue recapitalizar a las entidades bancarias que por un manejo irresponsable de sus finanzas terminaron insolventando a los inversores a los que les vendieron sus activos financieros.
A diez años del colapso referido, los coletazos de la crisis todavía persisten ya que la inyección de dinero mencionada se hizo a costa de una emisión de títulos estatales que adquirieron los bancos centrales a cambio de la emisión extraordinaria de moneda para llevar adelante la recapitalización de los bancos y limpiar la hoja de sus balances.
A raíz de esta vorágine los Bancos Centrales, y en especial la Reserva Federal, terminaron recolectando un stock de títulos que personifican la abultada deuda estatal que asumió el Estado, para capitalizar a las entidades bancarias en crisis.
Por el Dr. Mario Alfredo Luna y Fabián Alberto Nuñez
