El marco legal que dispone la provincia y la concordancia con otras normas de alcance nacional para preservar las especies protegidas, obliga a la autoridad de aplicación a actuar con mayor celo frente a la caza y la pesca furtiva, que no cesan en San Juan, no obstante los operativos esporádicos que no cubren las expectativas, según se observa en los resultados.

La ley provincial 6911 de Protección y Desarrollo de la Flora y Fauna Silvestre, establece en el artículo 42 la prohibición total, en el territorio provincial, de la caza de animales de la fauna silvestre, el hostigamiento, la destrucción de sus hábitats, refugios, nidos, huevos, etc., como también la apropiación, tenencia y transporte de los productos derivados de estas especies. Es decir, la legislación tiende un resguardo que va mucho más allá del decomiso de los restos de un guanaco y la simple contravención labrada a los depredadores, como periódicamente muestran las autoridades de la Dirección de Conservación de la Secretaría de Estado de Ambiente y Desarrollo Sustentable.

El trabajo en operativos preventivos en las áreas protegidas requiere la implementación de acciones punitivas aleccionadoras, para lo cual la Justicia de Faltas debe actuar con rigor para disuadir a los potenciales transgresores y a quienes por la liviandad de las penas reinciden con desparpajo. Esto incluye a quienes exhiben y venden en nuestra ciudad y departamentos cercanos, aves en vías de extinción que habitan en reservas donde son capturadas por falta de vigilancia.

En este contexto proteccionista se encuentran los peces autóctonos de ríos de Calingasta, Iglesia y Jáchal, donde la veda de pesca comenzó el 15 de este mes y se prolongará hasta el 15 de septiembre, a fin de proteger los períodos de reproducción de las especies, aunque la prohibición alcanza a todo el año para la trucha Criolla y el bagre Otuno, los más perseguidos. Si bien en algunas zonas de San Juan se permite la pesca sin muerte -devolver al agua el pez tras ser capturado-, el interrogante es quién ejerce este control para que la pesca sea verdaderamente deportiva.

Se avecina otro fin de semana largo y las bajas temperaturas alientan a los cazadores furtivos a incursionar sobre los refugios de camélidos cordilleranos y otras piezas codiciadas. Estar alerta para la prevención es más importante que intervenir ante el hecho consumado, y debe recordarse que la ley habla de la destrucción del hábitat, precisamente lo que hacen los vehículos todoterreno.