En este año tan especial del Bicentenario, que recuerda el 200¦ aniversario del nacimiento de la patria, con aire nostálgico y espíritu argentinista recordemos la tonada.

Desde qué rincón lejano nos hablan los grandes intérpretes: doña Julia Vega, Buenaventura Luna, Montbrun Ocampo, el Negro Villavicencio, Los Manantiales, el Pinono Oro, Los gajos de Pinono, Las voces de Albardón, Pedro López, Los Ábalos, Los Inti-Huama, los hermanos Videla, el Nano Rodríguez y Los Hermanos de la Torre, entre otros. Como así también grandes tonaderos de Jáchal, Caucete y Pocito. En otras palabras, desde cada rincón donde hay una guitarra que con sus melodías alumbran la vida.

Siempre resbala una lágrima desde el alma cuando oímos con emoción la tonada y un pañuelo junto al piropo lisonjero danzan al compás de la vihuela para la moza de ojos grandes que participa del festejo.

Quizás nos falte el aljibe en este cuadro pintoresco pero no deben faltar las coplas, los dichos, el locro picante con su vinito patero y los pasteles fritos de la comida criolla.

Una tonada al viento es una dulce voz que llora un gran amor o por el recuerdo filial; por aquello que quedó prendido en el tiempo para la reflexión profunda acerca de los protagonistas de las pequeñas historias.

Detrás de la tonada hay un motivo para recordar que quedó brillando en el cielo para evocar a los que se fueron, a los que no están y a quienes siguen interpretando con fervor este tipo de música.

No olvidemos a la tonada porque el sentir criollo es uno y la tonada está en la raíz misma del auténtico folclore, como por ejemplo, la cueca cuyana, el gato, etc.

Las agrupaciones gauchas, los integrantes de la peña "La tonada", los miembros de la Asociación "Encuentro de los cuyanos" y otras entidades nativistas, deben continuar salvaguardando este maravilloso patrimonio que en numerosas charlas ilustraron los profesores Ema sánchez Guzmán, Aída Márchese de Poblete, Eve Almeida de Gargiulo, Rogelio Díaz Costa, María del Carmen Reverendo, el doctor Víctor Guzzo y su padre Gabriel Guzzo, como así también el doctor Efraín Bustos, entre otros célebres investigadores del folclore cuyano.

La casa fresca de adobe, la olla de hierro negro, los fogones, las peñas, la oralidad puesta al servicio del rescate de las letras más bellas… Harán la trama de la eterna tonada. Porque en fin "la tonada nunca morirá".