Mercado de capitales es algo que nos suena extraño y lejano, porque nunca llegó a formar parte de nuestra vida cotidiana como sí ocurre en todos los países desarrollados o en vías de desarrollo. Seguros de vida, fondos de pensión, fideicomisos educativos y otros sistemas de ahorro e inversión nos son completamente ajenos. De paso, digamos que estamos a punto de abandonar la categoría de país en vías de desarrollo o emergente para descender a la de país marginal en el mundo de los negocios. El propio Presidente lo ha dicho, estamos en la zona de los pobres. En esta semana se publicó como una especie de avance o éxito que el riesgo país mejoró cotizando por debajo de los 1.500 puntos. Para comparar, se considera con grado de inversión un país que tiene menos de 300 puntos de riesgo y grado interesante el que está por debajo de los 500 puntos. De ahí para arriba prácticamente da lo mismo tener 1.200, 1.400 o 2.000 como llegamos a tener. Traducido, por debajo de los 300 puntos se puede intervenir en un negocio y por encima de los 500 puntos ya es cuestión puramente especulativa, una timba. El riesgo mide la mayor tasa de interés que pedirá un eventual prestamista o ganancia que esperará un inversor respecto de la tasa que rinden los bonos de USA. Tener 1.500 puntos significa que, de tomar un crédito, deberíamos pagar 15% más que lo que pagaría un país o la empresa de un país calificado en el rango más alto, AAA (triple A). Un mercado de capitales es algo similar a cualquier negocio mayorista como la feria de verduras y frutas de la cual se nutren los verduleros del barrio o cualquier supermercado que vende tanto a comerciantes pequeños como a particulares pero siempre en grandes cantidades. Hay una diferencia importante, el dinero obtenido de manera primaria en el mercado de capitales no devenga interés para el tomador. Cuando una empresa necesita dinero para expansión, diversificación o cualquier inversión, vende acciones que representan una parte del valor de la empresa, asocia al accionista con su resultado, sobre su futuro. Es fácil darse cuenta de que, por ejemplo, nadie tiene en su bolsillo 3 mil millones de dólares para iniciar una explotación minera. Se realiza una presentación, se evalúan proyecciones de ganancias, se expone el plan de negocios, se anuncian los profesionales que lo llevarán a cabo y de esa manera se atrae a inversores anónimos individuales o a fondos institucionales, como los fondos de pensión. Los interesados ponen efectivo contra un proyecto que repartirá ganancias si es exitoso o pérdidas si fracasa, como ocurrió con Pascua Lama en San Juan o con Vale en Malargüe, Mendoza. El mercado de capitales es un mayorista de dinero al cual se ingresa dispuesto a correr el riesgo de todo negocio, ganar, empatar o perder. Los bancos, aquellos que asociamos generalmente con el dinero, son minoristas que prestan sin correr más riesgo que la solvencia del cliente y cobran una tasa de interés sin importar la suerte del negocio o si el cliente usó bien o mal los fondos, es por eso que piden garantías que no pide el mercado de capitales. En estos momentos, en nuestro país, el mercado de capitales está tendiendo a desaparecer. Vemos por las noticias que el Merval, índice que mide el promedio del valor de acciones de un conjunto diverso de actividades, energía, finanzas, industrias, etc. a veces sube o a veces baja. Esta semana llegó a los 60.000 puntos en pesos, cifra numéricamente alta, un récord nominal. Ya no es tan récord cuando ajustamos por inflación o lo cruzamos con el valor del dólar, ahí vemos que está apenas a un tercio de su máximo histórico. Peor cuando nos fijamos en lo más importante, el volumen que se manejó, la cantidad de dinero operado en compras y ventas. Si analizamos el promedio de la cifra diaria operada promedio desde que comenzó este año, nos asombra ver que apenas llega a los 2 millones de dólares por día hábil. Parece grande si la nominamos en pesos, 200 millones diarios pero son apenas 2 millones de verdes al cambio oficial. Te sacás el Loto esta semana y podrías hacer saltar la bolsa hacia arriba o hacia abajo. La comparación con países cercanos, Chile o alguna de las dos bolsas de Brasil, la de Sao Paulo o la de Río de Janeiro, Perú y sin comparar el tamaño de cada economía, dan ganas de llorar, objetivamente no tenemos mercado. Cuando escuchemos que los empresarios dicen que no hay financiamiento no es porque falte plata en los bancos, esta es la explicación. IMPSA, la más conocida empresa de la región y una de las más grandes del país, ha debido ser comprada por una sociedad del gobierno nacional con el de Mendoza. Las causas son fáciles de comprender, falta de estabilidad, de planes, de seguridad jurídica, déficit fiscal crónico que impedirá reformas impositivas por largo tiempo, controles de precios, exceso de regulaciones arbitrarias como la reciente prohibición de exportación de carnes… Diseñar un negocio a largo plazo en estas condiciones resulta difícil, lo estamos viendo con la minería, unos años retenciones, otros no, hay que negociar con funcionarios nacionales, provinciales y hasta con concejales de los departamentos afectados. No bastan las leyes regulatorias vigentes. La parte optimista sería que las cotizaciones están tan bajas que también puede ser una buena oportunidad para entrar con muy poca plata. Todo está barato, incluso por debajo de los activos físicos de las empresas, sus +fierros+, instalaciones o hasta sus balances anuales, un ejemplo es YPF. Eso sí, habrá que tener paciencia, estar dispuesto a esperar, no arriesgar todo lo que se tiene a una sola ficha, rogar porque el gobierno tome buenas decisiones y armarse de mucha fe. No olvidemos que somos una zona netamente especulativa, es casi como ir al casino. 

 

Mercado de capitales

Un mercado de capitales es algo similar a cualquier negocio mayorista como la feria de verduras y frutas de la cual se nutren los verduleros del barrio o cualquier supermercado que vende tanto a comerciantes pequeños como a particulares pero siempre en grandes cantidades. Hay una diferencia importante, el dinero obtenido de manera primaria en el mercado de capitales no devenga interés para el tomador. Cuando una empresa necesita dinero vende acciones que representan una parte del valor de la empresa.