En el mundo uno de cada cinco niños no recibe las vacunas rutinarias recomendadas para evitar enfermedades que llegan a ser terminales, debido a una resistencia por diversos sectores socioeconómicos, acaba de advertir de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La preocupación del ente de las Naciones Unidas impide llegar al objetivo de alcanzar este año el 90% de vacunación sobre la actual cobertura del 86% a la población infantil.

La organización viene señalando su frustración ante el rechazo a las vacunas en diferentes zonas del planeta, constituyendo uno de los obstáculos más serios para alcanzar los objetivos de inmunización y, lo más lamentable, es que hay disponibilidad de vacunas. No existe un perfil de clase social, nacionalista o étnico, que rechace más que otro las vacunas, ya que un alto nivel de educación no significa una aceptación automática de las vacunas.

De acuerdo a la denuncia de la OMS tampoco depende del nivel socioeconómico del país, pues recordó que en el pasado se observaron fuertes corrientes de rechazo en una región de Reino Unido, donde llegó arraigarse la creencia de que ciertas vacunas causaban graves dolencias neurológicas en niños. También menciona el caso más actual de cierto rechazo a la vacuna contra la hepatitis B en Francia, aunque no se cuenta con estimaciones sobre el nivel de negativa existente en otros países.

El rechazo a las vacunas puede atribuirse a varios factores, como las creencias basadas en mitos, la desinformación, la desconfianza en los profesionales de salud, en el sistema sanitario, la influencia de ciertos líderes comunitarios, los costos y las barreras geográficas, para citar los principales impedimentos. Hasta el miedo a las agujas puede actuar como un factor disuasivo, por lo que la OMS emitirá próximamente una serie de recomendaciones para mitigar el dolor al momento de la inyección.

Si bien la organización no tiene una estrategia única para revertir la resistencia, se puede recurrir a la participación de líderes sociales para que por medio de su influencia se promueva la vacunación comunitaria, a la movilización social, y al aporte de los medios de comunicación. En este contexto se deben destacar los avances logrados por Argentina en la inmunización masiva, no sólo infantil sino en adultos y sectores vulnerables.