En toda comunidad organizada, el respeto a las normas es fundamental para mantener el orden en cada uno de sus áreas. Sobre las pautas que rigen el ordenamiento vial, tanto conductores como peatones tienen que estar dispuestos a respetarlas, ya que de ello depende la seguridad del tránsito y la posibilidad de minimizar el creciente número de accidentes diarios.

Conocer las normas y señales de tránsito a la perfección, y acatarlas, es un deber que nadie puede dejar de lado y al que toda persona, que circula por la vía pública, está obligada. En este marco, el titular de la Agencia de Seguridad Vial de la Nación, Carlos Alberto Pérez, se pronunció en contra de los denominados ‘pianitos’ reductores de velocidad, por considerar que no constituyen una solución y son un riesgo para los vehículos. En su visita a San Juan, dijo que el recurso tan empleado por algunos intendentes municipales, de colocar esos reductores de velocidad es perjudicial, y que lo que hay que hacer es trabajar para que la gente aprenda a respetar las normas de tránsito y ,fundamentalmente, la señalización vial.

Claro que para que los conductores o peatones cumplan con ese objetivo se debe contar, previamente, con una efectiva señalización vertical u horizontal en las calles, rutas o lugares de riesgo. Esta tarea le corresponde a los organismos viales pertinentes o a cada municipio en su jurisdicción.

Antes de los ‘pianitos’ o lomadas, hay que preocuparse porque las calles estén perfectamente señalizadas con carteles que indique velocidades máximas; advertencia de peligro y presencia de escolares en las inmediaciones; como también que tengan las sendas peatonales debidamente demarcadas y los carriles de circulación. También asegurarse de que la fuerza de la ley caiga sobre los transgresores, mediante operativos de controles efectivos, oportunos e implacables. Con esto no habrá necesidad ‘pianitos’ ni de ningún otro obstáculo que, como ha quedado demostrado científicamente, son peligrosos y puede llegar a provocar siniestros, además de contribuir al deterioro de nuestras calles.

El argumento de que la gente pide ‘pianitos’ no es motivo para que los municipios implementen estos recursos, que resultan onerosos para cada comuna, y que no representan una solución efectiva al tema de la seguridad vial.