
Recuerdo que cuando ejercía activamente el periodismo, la jefatura de redacción del exdiario "Tribuna", me encomendó escribir una nota "color". Era un domingo de abril de los años "60 y salí hacia la Casa de Sarmiento. Antes de llegar encontré una pareja mayor de edad, que se dirigía al Centro. Les pregunté si eran sanjuaninos y contestaron que habían llegado dos días antes desde Buenos Aires. Comentaron que les encantaba venir en otoño: "nos gusta el clima: fresco en las mañanas, tibio en las tardes y fresco en las noches que invita a caminar, a recorrer los lugares históricos de la ciudad y después viajar al interior. Justamente ahora nos vamos a Calingasta a admirar el ocre de sus árboles, de sus álamos, todo un espectáculo para contemplar".
Como se verá -o se leerá- "la nota color" prácticamente estaba escrita. En ese entonces era una manera de promocionar el turismo, el de boca en boca pero atendiendo al visitante. No había especulaciones ni grandes estructuras gubernamentales, mientras el turista queda abandonado a su suerte.
En estos días hemos leído (en "Los lectores opinan” de DIARIO DE CUYO) duras y fundadas críticas hacia los responsables del turismo en San Juan. Exponían sus experiencias recogidas durante sus vacaciones, relacionadas a los precios abusivos, alojamiento, la falta de obras en los espacios para acampar o pasar un día al aire libre, la falta de señalización en las rutas o lugares e inclusive a la Fiesta del Sol.
Han pasado muchos años y aún poco o nada se habla de la temporada otoñal. Aprovechemos esta bendición climática, el privilegio de gozar de la paleta de Dios inundando de ocre los valles de este San Juan de la Frontera, San Juan del Pico. Invitar al País a venir y disfrutar de las "nochecitas de San Juan+; de las "diurnas acequias"; del Calingasta de Ofelia Zúcoli Fidanza; del Barreal donde "el paisaje se trenza de horizontes y cumbres, de cielos dichosos y de vientos perennes", dice Antonio de la Torre. Invitar a ver los glaciares, a "las novias del viento", antes que desaparezcan.
Que vengan a ver el nacimiento del agua, esa que antiguamente "la llevaban en chifles, la median por gotas y se rezaba por ella", nos cuenta Leónidas Escudero.
También tenemos el título: "San Juan en Otoño" y la música interpretada nada menos que por los Hermanos de la Torre y letra del poeta Raúl de la Torre. Es un poema de amor, un canto al amor de ese autor que describió este bello atardecer: "Sola se fue la tarde al río y en el sauzal vencido dejó su último adiós".
Rescatemos el otoño sanjuanino, no lo dejemos pasar. Es que se nos fueron o dejamos ir muchas celebraciones, entre ellas la estudiantina de los años 60, los carruajes de los distintos colegios, desfilando por una avenida Rioja ida y vuelta colmada de público. Está también la "Semana Sarmientina" y "la Semana del Agua", ya casi sin presencia en los medios y mucho menos en las secretarias de Estado de Turismo y las direcciones que les siguen. Asimismo se perdieron la fiesta del comercio sanjuanino por calle Rivadavia hoy peatonal, organizadas por Don Manuel Casakin, ex presidente de los Dirigentes de Empresa, que incluía elección de la Reina entre las empleadas de comercio. En cuanto al agua, no olvidemos que tenemos un río para regar los tres principales valles sanjuaninos; dependemos del romance del sol y la nieve en las altas cumbres, "poca nieve, poca agua" dicen.
En conclusión, se impone abrir el juego y salir a buscar talentos, que los hay fuera del circulo de siempre; hay que investigar por que no solo el calor de San Juan es motivo para festejar.
Por Carlos H Quinteros Periodista
