Los vacíos legales que existen en el mundo para las operaciones de "drones”, o aeronaves no tripuladas de uso civil, están lejos de encauzarse mientras el empleo de estos aparatos crece rápidamente, incluso en San Juan, como el que filmó el Cruce de los Andes la semana pasada. No hay ninguna reglamentación para operarlos y el problema complica más a las naciones desarrolladas donde son equipos integrados como herramientas necesarias en diferentes campos de la producción y los servicios.

En Estados Unidos el borrador de la norma lleva casi 10 años de discusión y debe someterse a audiencias públicas antes de la revisión final como todo proyecto de ley. La Administración Federal de Aviación estadounidense propone que los operadores de drones con fines comerciales posean la licencia de piloto privado de avión, que los aparatos no tripulados vuelen hasta los 150 metros sobre el terreno y su velocidad no supere los 160 kilómetros por hora. Se suman las restricciones como la protección a la privacidad de las personas y la supervisión por parte de los entes encargados del tránsito aéreo.

El tema es muy complejo, pero urge resolverlo por el uso indiscriminado del dron y los riesgos potenciales al volar cerca de los aeropuertos, como el incidente en el Aeroparque Metropolitano del año pasado, y el espionaje fotográfico en residencias y propiedades privadas.

El presidente Barack Obama emitió un borrador sobre el uso seguro de los aparatos no tripulados del Gobierno mientras la firma Amazon.com ve naufragar su proyecto de entregar paquetes con drones si le exigen un piloto con licencia y que éste se mantenga a la vista en todo momento. Crece la polémica.