Comienzan las clases y se abre para docentes y alumnos un surco en el cual sembraremos y cultivaremos juntos para que los frutos sean óptimos al final del ciclo. En la maravillosa tarea de educar estamos involucrados familias, docentes y educandos. Educar es diferente de instruir. Instruir es informar, comunicar determinadas ideas, conocimientos o doctrinas de una forma sistemática. Educar en cambio, significa dirigir, encaminar y orientar. Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida. De ahí que lo ideal sería que nuestros alumnos pudieran decir como Alejandro Magno; ‘De mi madre he recibido la vida, pero de mi maestro he aprendido a vivir‘. Es que los objetivos básicos de la educación deben ser aprender a aprender, aprender a resolver y aprender a ser. De este modo tendremos una sociedad mas justa e igualitaria, porque donde hay educación no hay diferencias de clase. No está de mas recordar que el propósito de educar es reemplazar una mente vacía por una mente, no llena, sino abierta; ayudar a echar raíces y crear alas.

La vuelta al colegio por lo general no suele ser muy bien recibida por los chicos, quienes prefieren seguir de vacaciones, aunque durante las mismas los hayas podido escuchar diciendo que estaban aburridos por no tener nada que hacer. Sin embargo, se quejen más o se quejen menos, la vuelta al colegio es algo que los chicos deben enfrentar. A la hora de comenzar el ciclo lectivo, tanto los chicos como los padres deben organizarse.El inicio de clases marca un límite desde la organización de la dinámica familiar.Los chicos ya no tienen tanto tiempo libre, sino un horario estipulado que marca el inicio y fin de diferentes actividades. ¿Cómo motivar a los chicos para que, luego de las vacaciones donde la cuestión de horarios se ha relajado, vuelvan a adaptarse a los tiempos que marca la escuela? Algunos de ellos necesitan de una estructura, y disfrutan llenarse de actividades con horarios a cumplir también durante las vacaciones. A ellos puede resultarle menos dificultosa la adaptación al colegio. Para otros sin embargo, el cambio puede ser demasiado radical. En cualquiera de los casos, los padres deben acompañar a sus hijos y preparar el terreno para que el regreso a las aulas sea más amena. Señalamos aquí algunos indicadores respecto a cómo motivar a los hijos para este momento de tanta inquietud, ansiedad y anhelos. 1) Los chicos muchas veces imitan las actitudes de los padres. Si en casa se muestra un pensamiento positivo acerca de lo que implica volver al colegio y sobre todo mucha paciencia, ello sin duda influirá positivamente. 2) Los padres deberían fomentar el entusiasmo durante los preparativos para la vuelta a las aulas. Por ejemplo, recordándole que ahora podrá ver a sus amigos todos los días y conocer personas nuevas. 3) Una de las cuestiones que genera mayor resistencia frente a la vuelta al colegio es porque los chicos dicen aburrirse. Por lo general, el origen del aburrimiento está relacionado con la realización de tareas a las que ellos no les encuentran el sentido y las terminan realizando en forma mecánica. De este modo la asociación entre estudio y displacer es prácticamente inevitable. Desde el hogar se puede fomentar que aprender puede ser algo atractivo si se aplica la creatividad y la imaginación. Más que protestas se necesitan propuestas. Dialoga con tu hijo, demuestra interés por sus tareas y por lo que ellas le generan. De este modo, el hacer las tareas en casa puede transformarse en un punto de encuentro que fortalezca los vínculos dentro del hogar aportando temas de conversación en la familia. 4) Muchas veces los chicos no quieren volver al colegio por problemas de índole emocional. Sobre todo a aquellos más tímidos, puede que les cueste relacionarse con sus pares y ello fomente el querer quedarse ’en el refugio‘ del hogar. Por eso es fundamental que dialogues con tu hijo acerca de los sentimientos que le genera la vuelta al colegio y sobre todo que no minimices las inquietudes que puede tener. De este modo se sentirá amparado y fortalecido en su autoestima para afrontar el nuevo comienzo del año. 5) Uno de los principales cambios que trae aparejado el inicio del ciclo lectivo es el tema de los horarios. Durante las semanas previas al comienzo de clases puedes empezar a fomentar una rutina de sueño, para que la transición entre la libertad de horarios de las vacaciones y los horarios estrictos del colegio no sea tan abrupta.

Es verdad que en ciertos casos, el comienzo del jardín o el primer grado se convierte en un desafío fuerte, y no pocas veces acompañado de angustia y llanto. Para ello se efectúa un periodo de adaptación donde el desapego del hogar se va realizando en forma paulatina. Sin embargo, al contrario de lo que se puede creer, muchas veces no es a los chicos a quienes les cuesta permanecer en el nuevo establecimiento, sino que son los propios padres a quienes les cuesta ’soltar’. A veces el llanto de los chicos manifiesta una angustia encubierta en los padres por la nueva situación.Si tu hijo se encuentra en esta situación, rodéalo de amor, cuéntale las cosas lindas que va a hacer en el jardín o la escuela, que va a conocer amigos nuevos, que va a tener una maestra que lo va a querer y ayudar, y él va a poder aprender y compartir, escuchar y dialogar. Es muy importante la contención desde el hogar para que el niño se sienta amparado frente a la nueva situación social que debe atravesar.El inicio de clases siempre cuesta un poco, pero con un poco de paciencia y comprensión desde el hogar, por lo general en pocas semanas se resuelve satisfactoriamente.