Hace 70 años -durante el primer gobierno de Perón (1946-1952)- se reformó nuestra Carta Magna, dando origen a la Constitución de 1949, conocida también como "Constitución Justicialista" o "Constitución peronista". Fue una reforma necesaria, pues se incorporaron los derechos de segunda generación, de índole social y del trabajo, derechos que arrancaron en el llamado "constitucionalismo social", corolario de la Revolución Mexicana y de otros movimientos o reformas sociales europeas, y si vamos más hacia atrás se relaciona con la Revolución Industrial, que dio origen a nuevas doctrinas sociales, como el sindicalismo. Igualmente esta reforma posibilitó la reelección de Perón. La Reforma de 1949, antes de su juramento, fue objeto en la Convención de apasionados debates. 

Con anterioridad se realizó la elección de los convencionales nacionales constituyentes, junto con diputados y electores para senadores, según lo establecía la Ley Sáenz Peña. Entre los convencionales se destacaron varios personajes, entre ellos dos sanjuaninos, el Dr. Pablo Ramella, el sindicalista allegado a Eva Perón, el jachallero José Espejo, Domingo Mercante (militar), pero es indudable que el padre de esta reforma fue el Dr. Arturo Sampay, proveniente políticamente de la UCR, luego ingresó al peronismo en la década de 1940. Es pertinente detenernos en este destacado jurista, hombre profundamente intelectual, docente universitario, tal vez algo olvidado por la Historia. Ideológicamente su pensamiento político se vincula a Santo Tomás, también al filósofo Jacques Maritain. Estudió en Europa y de regreso a su tierra escribió obras como "La Crisis del Estado de Derecho liberal-burgués", o "La filosofía del Iluminismo y la Constitución Argentina de 1853".