No obstante las obras de defensa y canalización, destinadas a atenuar la furia de los torrentes aluvionales que originan las lluvias de temporada en las serranías que bordean los principales valles de nuestra provincia, en particular los de Tulum, Ullum y Zonda, los daños en infraestructura y propiedades siguen siendo cuantiosos por el mayor impacto de las tormentas.

La geografía sanjuanina ha cambiado notablemente en la zona rural, a partir de las últimas décadas, por la expansión de la frontera agrícola gracias a la tecnología de riego y de cultivo, llegando en muchos casos hasta el pie de los cerros. En este contexto productivo, la incidencia climática se agrava por efecto de la depredación de las defensas naturales, ya que los bosques nativos constituyeron el freno natural de las precipitaciones y las encauzaban hacia los ríos secos. Pero las especies autóctonas fueron erradicadas sistemáticamente por talas irracionales para obtener madera o hacer leña, dejando descalzos los suelos.

Ante este panorama, se observa con interés el proyecto conjunto de la Municipalidad de Pocito con la Secretaría de Ambiente de la provincia, para reforestar las faldas de los cerros en ese departamento, mediante la plantación de 2.000 algarrobos. Este árbol nativo tiene la particularidad de afirmar los terrenos con sus raíces, impidiendo la erosión hídrica y encauzando el paso del agua hacia drenajes alejados de las viviendas, como siempre se observó en la zona, según los autores del proyecto.

La propuesta inicial es plantar los algarrobos en la falda del Cerro Carmelo y en el Baño de la Lechuza, dos zonas donde, además la gente concurre para practicar "trekking”. La forestación también se extenderá a zonas rocosas a lo largo de calle Aberastain, entre 13 y 17, a fin de mantener limpia esas zonas, donde habitualmente la gente tira residuos y escombros.

La tarea es ardua, porque un plantín de algarrobo tiene un lento crecimiento y por las características del terreno requiere un método de riego artificial durante los primeros años. Por eso será importante el seguimiento del plan, ya que plantar un árbol es fácil, pero lo complejo es cuidarlo hasta que crezca.

El proyecto pocitano es un modelo a seguir por otros departamentos y también para ampliarlo con otras especies, como el aguaribay, de gran tolerancia a la sequía y de más rápido crecimiento que el algarrobo.