Amigos lectores de DIARIO DE CUYO, les comparto esta reflexión sobre una de las personas que más escuché y quise, debido a su sabiduría, equilibrio y bondad. Este hombre fue monseñor Ítalo Severino Di Stéfano. Este mes de octubre se conmemoran los 15 años de su fallecimiento, más precisamente, ocurrido el día 11 octubre de 2002. A través de estas líneas quiero llegar a los sanjuaninos con algunas reflexiones escrita en diversas ocasiones. Si bien han transcurrido más de 25 años, las mismas tienen plena vigencia en este año 2017; en especial por el marco de las próximas elecciones legislativas a nivel nacional. "No condeno a los políticos ni a los funcionarios, sino que los invito y les pido que busquen los caminos para eliminar la pobreza que nos duele y la corrupción que nos avergüenza”. "Siempre he pensado que en la vida hay que protagonizar cuanto más se pueda, pero en beneficio de todos”. "Se puede ser patagónico, pero sin cerrar el paso de los demás”. "Un rol protagónico único sería fatal y perjudicial para los demás y la sociedad”.
Con respecto del medio ambiente y en especial el cuidado del agua, elemento vital para el ser humano y en especial para nuestra provincia expreso "generalmente hablamos, somos y actuamos como bastante imprevisión. Es decir, no prevemos el mañana o el después. Y, con el agua no se juega”.
Estas y muchas otras reflexiones nos ha dejado este gran pastor. San Juan estaba en el corazón latiente de monseñor Di Stéfano. Nuestro corazón lo tiene presente con el recuerdo. Le pido que desde el cielo nos ayude a caminar como pueblo, como hermanos. Que nos ayude a ser solidarios, comprensivos, tolerantes, en definitiva a ser fraternos.
En la historia de San Juan, todos sabemos que su impronta está con nosotros. Su obra la tenemos y su presencia la necesitamos. Mil gracias monseñor.
