El panorama rural ha cambiado radicalmente gracias a los últimos estímulos fiscales y se abren excelentes perspectivas al comercio exterior con la recuperación de la rentabilidad, permitiendo nuevas inversiones, y más favorable todavía tras la visita del presidente estadounidense, Barack Obama, para recuperar ese mercado importante.

La eliminación y reducción de las retenciones a las exportaciones y de trabas al comercio exterior han sido fundamentales para este giro vital, ya que el campo tributó hasta diciembre pasado un 56% más de impuestos que el resto de la economía. Por eso, al sacarse de encima la pesada carga tributaria, volvió la confianza a los productores y se incentivaron las inversiones.

Desde el 14 de diciembre, día de los anuncios en materia de retenciones, hasta la semana pasada, la liquidación de divisas del agro fue de 6.870 millones de dólares, que representa un 88% más que la liquidación del año pasado en esa fecha. Se suma otra referencia auspiciosa, reflejada en la reciente Expoagro, donde se concretaron operaciones por más de 8.000 millones de pesos, con apoyo bancario de un 30% más de créditos con respecto a 2015, y mayores compras de maquinaria y equipamiento.

Luego de la visita del presidente estadounidense a la Argentina, el titular de la Sociedad Rural Argentina, Luis Miguel Etchevehere, señaló que se abre un marco futuro de comercio para el sector agropecuario ante la posibilidad cierta de acceder a un mercado tan exigente como el norteamericano, considerado clave en el sector rural. Es que comercializar con los EEUU implica marcar una tendencia para otros países ya que significa que la Argentina está cumpliendo con normas estrictas en materia sanitarias y arancelarias.

Precisamente frente a este nuevo panorama, se deben resolver algunas cuestiones sanitarias internas para optimizar la competitividad, de manera de disponer de una oferta agrícola y agroindustrial inobjetable. Y todo esto acompañado por políticas económicas fundamentales, como bajar la inflación para que los esfuerzos en materia fiscal no sean absorbidos por el aumento de los precios internos.

Se trata de un contexto difícil, después de más de 12 años de una gestión pública que sumó incontables errores en materia macroeconómica y de política exterior, por lo que si bien hay gran optimismo para revertir la situación, el camino no es fácil. Los tiempos del campo no son iguales que los políticos.