Los analistas han coincidido en los diagnósticos pesimistas sobre la situación económica de Brasil, complicada con problemas políticos por los casos de corrupción que precipitaron la caída de imagen de la presidenta Dilma Rousseff, envuelta en una crisis política sin precedentes en las últimas décadas. Al pesado endeudamiento se suman las condiciones del mercado interno, castigado con una inflación que este año llegará al 9,28%, frente al 9,29% proyectado a principios de mes, y se reducirá durante 2016, hasta cerrar en un 5,58 por ciento, Incluso el Banco Central del vecino país la confirmado en un informe que la contracción económica de este año será de 2,55% y seguirá por ese camino en 2016, cuando deberá cerrar con una contracción del 0,60%, en base al aumento de las previsiones, luego de conocerse la pérdida de la categoría del "investment grade”, o grado de inversión para la deuda brasileña, según la nota de riesgo que le impuso la semana pasada la calificadora Standard & Poor’s.
Al retirarle al país el codiciado grado de inversión y ubicar su economía en el nivel especulativo, los brasileños tienen la certeza de que no hay forma de escapar de una crisis que ya se siente por la depreciación de la moneda frente al dólar y un freno en el consumo frente a la incertidumbre. Las principales firmas han paralizado o reformulado sus inversiones, como el grupo automotriz Daimler Benz, que postergó sus proyectos de nuevos camiones para 2017.
Ante este panorama de incertidumbre, la Argentina debe rápidamente buscar mercados alternativos para compensar el desequilibrio del comercio bilateral con el principal socio del Mercosur. Un paliativo válido es acercarse más a México, tal como lo observó la ministra de Industria, Débora Giorgi, que viajó al país azteca con la idea de incrementar las ventas del sector automotriz.

Con el último protocolo, el intercambio comercial automotor entre México y la Argentina tuvo un alza de 91 millones de dólares de abril de 2014 a julio último, con una suba de las exportaciones argentinas de 85,1%, que superaron los u$s 84 millones en ese lapso, en tanto las importaciones subieron 31,1%, cifras interesantes pero muy por debajo del intercambio con Brasil en este rubro. Pero lo importante es la gestión, y más si se apunta a un mercado tan sólido como es el mexicano.